En una relación, muchas veces la extensión de la charla es inversamente proporcional a la posibilidad de arreglar la relación. Es que cuando ya esta casi todo perdido el intento se hace cada vez con menos potencia porque ya venis dejando mucha energía en los intentos anteriores.
Ya en “las diez de ultimas”, frase de la abuela Merce que no se bien de donde sale esta expresión pero se aplica a todos esos momentos en los que ya no tenes mucho tiempo. Como decir “esta en las diez de última” es: está por morirse.
Retomando este pequeñito relato, sigo: ya en las diez de última de la relación. Intento dialogar con JJ pero utilizo un tomo de voz de mujer un tanto cansada.
- JJ, tenemos que organizarnos mejor.
- ¿En qué sentido lo decís?
- Y, por ejemplo, vos que sabes usar programas tan complejos en tu Mac, podrías poner a lavar ropa en el lavarropas. Así las tareas las vamos adelantando, sobretodo el que llega primero. Hay días que vos no tenes facultad y llegas tipo 7 de la tarde, mientras que yo llego a las 11 de la noche.
- Pero llego muerto, gorda.
- Si, pero yo también estoy muerta, llego a las 11 de la noche y si vos podes poner a lavar ropa adelantas un montón. El lavarropas lava solo JJ. Lo maneja mi abuela. Es fácil. ¿Por qué no venís así te muestro como tenes que hacer?
- ¿Ahora queres que vaya?
- Son dos minutos, JJ. Lo maneja la abuela Merce. Vos arreglas el auto, descuartizas la cpu, la desarmas y la volves a armar, esto es una lavarropas. ¡Anda solo!
- Es que, ¿sabes lo pasa?
- No, decime. ¿Qué pasa?
- No me interesa aprender a usarlo. Nunca voy a poner ropa a lavar, Paula.
El pronóstico: intensas tormentas.


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Un Malaprendido de verdad, opina.