No sé para qué es esto pero postié lo mas me gusta

viernes, 17 de diciembre de 2010

Pijas negras.


Es evidente que el noviazgo con JJ era un desastre, era lo más parecido a un capricho, forzando lo que, supuestamente, se tenía que generar naturalmente. Tanto capricho provocó idas y vueltas, peleas, meses de separación y un millón de variantes más. Todas estas idas y vueltas eran incómodas para mi, sobre todo cuando se daba la típica charlita entre mis amigas. Ahí "la vuelta" era mas incómoda todavía. En los dos primeros minutos de diálogo con las chicas siempre surgía algo más o menos así:
-  ¿Y JJ , Pau?, ¿sabés algo de él?
- ¡Ehhhh! Volvimos.
- ¿Cómo que volvieron? ¿No estaba todo mal?
- Si…bue, volvimos, hace poquito. – El “volvimos” lo decía con voz de mujer convencida de nada en la vida y lo acompañaba con una media sonrisa, si, sólo sonreía la mitad de mi labio. Media sonrisa no es lo mismo que semi sonrisa, la semi sonrisa es una sonrisa que no se anima a salir. La media sonrisa, en cambio, es la mejor sonrisa que podes expresar en ese momento. La verdad es que no tenía explicaciones para el "volvimos", no sabía por qué mierda habíamos vuelto. ¡No sabía que decir! y, ahora que lo pienso, hubiese sido mejor si preparaba una especie de respuesta automática como para pasar ese momento patético en el que tus amigas no saben si odiarlo a él u odiarte a vos que sos la tarada de reincide en el error. Pienso, por ejemplo, en que tendría que haber preparado algo así para decir mecánicamente: “y mirá, volví con JJ porque, ¿viste como soy? Siempre apuesto al amor”, "soy una eterna soñadora", "una tonta pobre tonta, una soñadora"...y asi terminar cantando, ¿no?  – 

Pero, así era con JJ, era intentar una y otra vez lo que no daba para más. 
La pelea más fuerte que tuvimos implicó ocho meses de separación. Ocho meses fue mucho tiempo y creí que era un corte definitivo así que, una vez cumplidos los duelos necesarios, empecé a rearmar mi vida. Bueno, mi vida queda como muy dramático, en realidad traté de organizarme una nueva rutina sin JJ.
De estos ocho meses sólo seis me animo a contar, al menos por ahora. Como ya es sabido, cuando se retorna a la “soltería”, se vuelve a las “pistas”, las salidas son mas frecuentes, te ves con amigas y amigos mucho más seguido y así se activa una vida social que fue un poco desplazada por ese noviecito que en un primer momento te “encantaba” pero que después solo ver que te manda un mensaje de texto al celular te hace resoplar.
Durante estos meses, retomo el contacto con mi prima, Natalia. A Nati dejé de verla seguido porque JJ la odiaba, en realidad, los dos se odiaban. Nunca supe bien por qué había tanta bronca entre ellos.
Bueno, si, para JJ, Nati era una trola, pero como para él todas mis amigas eran putas, nunca me importó mucho su opinión. En fin, no sé por qué se detestaban tanto, a veces creo que entre ellos algo pasó, pero eso será para otro post.


Viendo a mi prima más seguido, conozco a RR, un amigo de ella. Un tipo hermoso, realmente lindo, muy simpático, divertido, dulce, inteligente, bueno, si, las tenía T-O-D-A-S, pero todas a favor y en su medida justa. Dulce que no empalaga, lindo pero sin tener cara de mina, inteligente que no aburría, divertido que no era un plomo, en fin, RR es de esos hombres que si te dicen, “hola linda”, te das vuelta para chequear si te habla a vos, porque no podes creer que te de pelota.  ¡RR parecía no tener defectos! Es más, nunca le encontré defectos y todavía se los estoy buscando.
No salí mucho con RR porque vivía en Francia es profesor de Sociología Política allá y estaba acá sólo por unos meses visitando a su familia como lo hace todos los años.  Salimos poco pero intenso, pasamos mucho tiempo juntos  y era súper proactivo, ¡otra gran virtud para un hombre! Siempre proponía cosas nuevas para hacer. El hombre que propone vale oro, sépanlo muchachos.  Lógicamente que nunca le conté nada de todo esto a JJ, porque JJ era colgado y se olvidada de todo salvo de “esas cositas”, “esos detallecitos” que sabía decirlos en el momento mas inesperado y de forma bien hiriente para hacerte sentir muy mal. Me refiero a esas típicas pavadas que cometás, al pedo, cuando estas enamorada y en ese estado de completa idealización contás “esa pavadita” porque de verdad crees que no debe haber secretos entre ustedes. Ay, ¡que grave error! ahí, cuando contaste cuando: haciéndote, la “no tengo nada que ocultarte, amor”, perdiste. Pero, enamorada seguis y le decís: “bueno, sí, sí, algo pasó con un chico de la facultad. Pero fue una vez nada mas, antes de conocerte. Fue en época de finales, mil doscientos años antes de conocerte, amor, de verdad. Preparábamos el final de Latinoamericana con Pablo, y bue, un día nos besamos, pero nada”. "Nada no, se besaron, ¿ahora resulta que un beso es "nada"?, ¡avisá nena!". Así respondió JJ.



Ahí caigo, toco tierra y pienso: error, Paula, grave error. No hay que contar cosas así, que no significan nada para una pero para él son terribles. Culquier cosita puede potenciar ese relato y algún día te va a cobrar ese beso inocente entre universitarios. JJ nunca se acuerda de nada pero de que “besé a Pablo” mil años antes de conocerlo, de eso si se acuerda. 
Pero ojo, hay algo peor que contar este tipo de “cositas” sin importancia y es contarlas minizadas o muy reducidas, como hice yo. En realidad si, nos besamos con Pablo pero también nos toqueteamos y también terminamos enroscados como locos. Lo conté leve pero fue: cavarme mi propia sepultura, palada tras palada, con cada palabra. Porque JJ nunca se acordaba de mi segundo nombre, pero sí se acordaba que “besé a Pablo”.



Bueno, vuelvo al tema, estaba contando de RR y como volvía inevitablemente a Francia mucho no me quise enganchar, aunque insistía en que vaya con él, mínimo a probar, a “ver qué onda”, yo no me decidía a ir, me parecía muy loco irme a otro país con alguien que recién conocía – ay, me acuerdo y me quiero morir – Eso sí, menos loco me pareció seguir jugando a los novios con JJ cuando después de ocho meses sin saber nada de él, de repente inició contacto conmigo. – Si, ya sé lo que estas pensando,  yo pienso lo mismo que vos y escucho una voz finita adentro mío que me dice una y otra vez: “Francia, boluda, Francia, ¿cómo no te fuiste a Francia?” –

Pasados estos ocho meses de distancia recibo un mail de JJ, me sorprendió porque en todo ese tiempo no había sabido nada de él. Eso sí, la estrategia de JJ no llamó mi atención en absoluto. La verdad que mandarme un mail que “supuestamente” no era para mí demostró muy poca originalidad, ¡creativos como JJ hay pocos!
Podría haber borrado el mail e irme a Francia – por dentro escucho de nuevo esa voz finita que me dice una y otra vez: “Francia, boluda, Francia, ¿cómo no te fuiste a Francia?” –
Pero no, ¿cómo voy a hacer las cosas bien?, hice lo que no tenía que hacer y contesté el mail de JJ. Pequeño error que iba a terminar  en el incomprensible: “volvimos”. RR se volvió a Francia, mientras los mails con JJ iban y venían, acercando más y más el: “volvimos”.
De la etapa “mails”, pasamos a la etapa “sms” y después llegó el momento del reencuentro. Ocho meses sin verlo me mataban de intriga, quería saber cómo estaba, si estaba más gordo, si tenía el pelo como siempre, si se había hecho algún tatoo, esas pelotudeces que generan intriga solo en chicas pelotudas. Una quiere saber cómo pudo sobrevivir ocho meses sin mi amor, es así. 
El reencuentro no fue gran cosa, yo: “tranqui, 120”, todo muy onda “casual”, nos vimos a la tarde, un día de semana, en la esquina de mi casa, donde justo hay un “Havanna”. Quería sumar puntos y pagó él, pero eso no sumó. 
Lo vi lindo, que se yo, me parecía lindo, me gustaba en ese momento, hoy me quiero morir pero todos seriamos Gardel si hoy tenemos el diario de mañana. Hablamos muy superficialmente y quedamos en volver a hablar. Así fuimos viéndonos una y otra vez hasta que: “volvimos”.  No me pregunten cómo, pero “volvimos”.


Eso si, paso un avisito parroquial, digamos, (consejos no puedo dar porque no me siento con autoridad como para dar consejos), pero la teoría dice que cuando uno “vuelve” con el ex, no hay que hablar del entretiempo, no tenés que contar qué hiciste en TU período de “soltería”. En teoría, de eso no se habla, pero la realidad es otra. La intriga me mataba y mata a cualquiera, a mi, el querer saber me comía por dentro mal, necesitaba saber qué había hecho él en esos ocho meses, era vital para mi que me lo diga él, aunque seguramente no le iba a creer nada. A JJ le pasaba lo mismo, se le notaba, se hacía el gil pero quería saber. Además, es imposible evitar hablar del tema “¿qué hiciste durante tu entretiempo?”. ¡Si queres evitar el tema, olvidate! el tema va a salir quieras o no, y lo peor que podes hacer es decir que solo saliste con amigas, eso no te lo cree ni tu vieja. Por eso decidí, muy inteligentemente, comentar, muy al pasar, que salí un par de veces, solo un par de veces y nada más, con un amigo de mi prima Nati. Bastó nombrar a mi prima para que JJ transforme su cara y le dé rienda suelta a su imaginación, pero ese día no dijo nada, se la guardó. JJ algo contó de su “entretiempo” pero quiso dejar bien en claro que no conoció a nadie y subido al tren de la reconquista también me dijo que se dió cuenta de todo lo que me necesitaba. ¡Si!, ocho meses tardó en darse cuenta, bue, no era momento de peleas, me hice la que me “chupo el dedo” y me compré el buzón llamado: “salí, pero no conocí a nadie”.     

La reaparición de JJ fue más o menos en el mes de noviembre y en diciembre, JJ pregunta:

-          Gorda, ¿vamos a hacer algo estas vacaciones?
-          Ni idea, no lo pensé todavía.

¡Me quería matar! Noviembre es una muy mala fecha para arreglitos amorosos, ¡la puta madre! Las vacaciones ya las tenía completamente arregladas, ya estaban cerradas, estaban pagadas y no había chances de cambiar nada.
El temita “vacaciones” volvió a transformarse en un dolor de huevos para mí. Decirle a JJ que ya tenía todo cerrado era volver a cero otra vez, era para quilombo y recién habíamos “vuelto”. No habérselo dicho desde un principio lo iba a poner más del orto todavía, no veía cómo salir airosa de la situación.
Eludí el temita vacaciones todas las veces que puede, nunca en la vida me hice la boluda tantas veces con un mismo tema. Lo evité hasta que un día no pude más porque ya estábamos en enero.

-          Gorda, no te quiero joder más con el tema de las vacaciones pero en el laburo me están preguntando todo el tiempo cuando me las voy a tomar y no sé qué decir, ¿qué pasa, Pau?, ¿no tenés guita?
-          Y, no, guita no tengo, nunca tengo.
-          Bueno, no contestes mal, pero por lo menos nos podemos tomar la misma quincena y estamos juntos, que se yo.
-          Mirá JJ, hay algo que no te dije antes y no te lo dije porque no sé como decírtelo.
-          ¡Uy, la puta madre Paula Jimena por Dios! ¿Qué me vas a decir?
-          Mmmmm, ya arreglé las vacaciones, no te enojes.
-          ¡¿Cómo que ya arreglaste?! – ahí ya empieza aponerse caliente, se pasaba la mano por la cara y tiraba el pelo para atrás. Las manitos no las dejaba quietas y movía la piernita derecha a una velocidad increíble. Todo indicaba que se estaba poniendo nervioso –
-          Bueno, JJ, tuvimos ocho meses de “entretiempo”, fue mucho tiempo y no creí…
-          ¿Qué creíste? Hablá, Paula, ¡Ay! la puta madre, no quiero putear pero decime qué pasa porque me estoy poniendo nervioso de verdad. Hablame  de corrido, todo seguidito, SE-GUI-DI-TO, Paula, ¿entendés? No me hagas más pausas y dejá de decir entretiempo como si te gustara el futbol, porque a vos el futbol siempre te chupó un huevo y me pone más loco que uses analogías futboleras cuando sé que no te gusta el futbol.
-          ¡Quiero hablar pero me interrumpís, JJ! No flashees cualquiera – muy dulcemente se lo dije –
-          Flasheo porque parece que tiene que ver con el “entretiempo” que tuvimos y no sé con qué me vas a salir. Explicame ¡ya! cómo es que tenés arregladas las vacaciones porque esto se va al carajo, nena. ¡Al reverendo carajo!
-          Pará, no seas exagerado, ya te vas a la mierda hablándome así. Además no se va al carajo nada, para un poco.
-          A ver, decime, ¿te vas con el forro ese que te presentó la trola de tu prima? – mirá la asociación que hizo el pibe, me escupe ahora en la cara, ¿cómo se acordó de eso? –
-          ¡No! No digas pavadas, JJ, él esta en Francia, nada que ver.
-          ¿Qué? ¿cómo sabes eso vos? ¿seguís en contacto vos con ese tipo?, ¡Ah! Te lo curtiste, te lo estas curtiendo, ¡que boludo que soy! pero ¡que boludo soy!  – nunca creí que la mente de JJ podría llegar tan lejos en tan poco tiempo –
-          No, JJ, baja un cambio, por favor. ¡Estas inventando! ¡Estas hablando al pedo!
-          ¿Yo invento, nena? ¿cómo mierda sabes dónde esta ese pelotudo? Decimeló, ahora, decimeló.
-          ¡Ay! Porque vive allá, nada más.
-          Bue, ¿con un Francés saliste? Que tarada sos, nena, lo único que me faltaba, flor de puto debe ser. Te curtiste un puto Paula.
-          ¿Me dejas hablar?
-          Esto se va a la mierda, se va a la mierda, inevitablemente. Te lo estoy avisando. – ya en ese momento se levantó de la silla, caminaba y se sentaba, caminaba y se sentaba, ya estaba muy nervioso, se le notaba –
-          Me voy de vacaciones con Nati, JJ, ese flaco nada que ver.
-          ¿Te vas con Nati? Pero me quedo re tranquilo como un boludo acá. ¿Vos me ves tanta cara de boludo? si te vas con Nati queres pija Paula, vos queres pija. Si es una trola tu prima, ¡vamos, no me lo niegues!
-          Sos un animal, me voy con Nati porque cuando arreglamos las vacaciones las dos estábamos solas. Por eso arreglemos y pagamos todo el paquete, dejá de inventar.
-          Paula, ¿qué paquete pagaron?, ¡¿un paquete de pijas pagaron para las dos?! A ver, ¿a dónde se van las dos carmelitas descalzas? Las dos chicas que “nada que ver” – cuando decía “nada que ver” le daba un tonito bulón, como haciéndome burla a mi –
-          Hablame bien, JJ. Porque yo te estoy hablando bien.
-          No te hablo bien nada, pendeja, decime a dónde vas, porque ya me quedó claro te vas con tu prima porque queres pija, a mi no me jodés.
-          A Brasil nos vamos, ¿qué tiene que ver el lugar?
-          ¿A Brasil se van?
-          Si, JJ – ya cansada de tanta discusión con tono de estar abatida por completo por tanta discusión –
-          ¡Vos queres pijas negras, Paula! ¡Pijas negras querés!



lunes, 22 de noviembre de 2010

Hacé un 2 x 1: pelo teñido de negro, tiñe camisa blanca.


Adoro a Luna, pero no puedo negar que es una perra complicada. Su ladrido es muy agudo, el tono es alto y además continuo. Así es ella, empieza a ladrar y no para, tampoco la podes hacer callar porque no te escucha, su ladrido siempre es más fuerte de lo que uno pueda gritar. Y, lo que es peor aun, es que le ladra a todo: al teléfono, a Vicente el portero, al vecino cuando camina, al vecino cuando sale al pasillo, al vecino cuando sale al balcón, a las palomas, a cualquier cosa que mueva el viento, en fin, le ladra a todo. Pero, como el amor es más fuerte Luna todavía esta conmigo.

Si bien es jodida, con JJ habían logrado una “buena” relación, (porque la perra es perra, pero no boluda) con él no se hacía la viva como conmigo, JJ se hacía el macho alfa de la manada y la tenía bien cortita. Una más, Luna también es jodida con los otros perros. Ella, verdaderamente,  se cree que es un dogo argentino o algo así, no hay dudas. Camina sacando pechito, siempre con actitud desafiante, mostrando los dientes, haciéndole frente a cualquier perro que se le cruza sin importarle el tamaño y hasta le late el lado derecho de su labio superior para mostrar su canino cuando ya esta muy enojada.

En el barrio se hizo famosa enseguida por las riñas que generaba y JJ, amoroso como siempre, creo que me habrá acompañado unas tres veces y media como mucho a pasearla y nunca más quiso salir a la calle con la perra porque decía que “pasaba vergüenza”.
La actitud de JJ me daba un odio impresionante, eso si me hervía la sangre en segundos, porque JJ en casa la amaba, pero en la calle, el hipócrita, se adelantaba unos metros caminando más rápido como si no nos conociera cada vez que Luna ladraba. Un verdadero forro, ¡eso sí que me enfurecía!
Probé absolutamente de todo para dominar un poco el carácter de Luna, que, entre nosotros te comento, fué un regalo de mi madre. - ¡Gracias Má! Si me estas leyendo ahora, ¡besito!

   Un día del mes de diciembre, una compañera de trabajo me comenta que el perro de su vecina superó unas alteraciones de conducta terribles: 

-          Pero vos, ¿sabes lo que tenés que hacer, Paulita?
-          No, Silvita, ya no sé qué hacer. Cuando ladra se la escucha desde abajo y vivo en el piso diecisiete, ¡imaginate!
-          ¿Y los vecinos, nena? ¿No te dijeron nada?
-          No, no me dijeron nada, directamente la quisieron matar Silvita. Pasaron cloro puro por abajo de la puerta, otra vez ácido muriático, me arruinaron todo, ¡un desastre! Son una mierda, porque además nunca me dijeron que la perra ladraba cuando quedaba sola como para que yo pueda hacer algo.
-          ¡Ay! ¡Qué peligro, nena! Entonces este hombre que te digo es tu salvación. ¡Anotá y llamalo ya!
-          Pero, ¿quién es? ¿qué es? ¿un curandero? Mirá que esas cosas no me gustan a mi, eh.
-          No, curandero no es. Pero te digo que con la onda y el aura que le veo a tu novio cada vez que viene a verte, mmmm, ¿cómo era que se llamaba este chico?
-          JJ, ¿Qué tiene? ¿Tiene mala onda? ¿Y el aura? ¿Qué es el aura? ¿De qué mierda me hablas Silvita? Estábamos con el tema de la perra, nena.
-          Yo te digo algo Paulita, y no te ofendas, por favor, porque te lo digo con todo el amor del mundo. Pero con el aura oscura, pero bien oscura que le veo a este chico cada vez que pasa por acá, necesitas que vaya a tu casa y haga flor de limpieza.
-          Silvi, hacémela corta, otro día hablamos del aura oscura de JJ, se la limpiamos y se la planchamos si queres, pero ahora decime lo del flaqueta este, ¿Qué hace con los perros?
-          Ah, si, el flaqueta, no digas así, Paulita, es Médico.
-          ¡Ay! No sé pero se me viene a la cabeza Olmedo cuando hacía de mano santa.
-          ¡Me haces reír Paulita! Anotá el teléfono y llamalo, es un amor. Se llama Andrés Gómez y es Veterinario homeópata, ¿viste que la homeopatía es natural y es inofensiva? No es como un valium, no es droga pura.
-          No, por Dios, ¡lo que me faltaba! Internar a Luna en una granja de rehabilitación. Te entendí, ya sé a lo que vas. No me va a dejar a la perra falopeada mal todo el día.
-          Claro, bueno, él te dirá qué le das. Además cobra muy barato.
-          ¡Ah! ¿si? ¡Buenísimo!, a ver, pasame el teléfono, ¡dale!
-          0228…
-          ¡Pará! ¿Dónde atiende? ¿Dónde es esto?
-          Cerquita de mi casa, en Moreno.
-          ¿Vos me estas jodiendo? ¿Cómo llevo a Luna hasta allá? ¡Uy! La puta, ¡que cagada!
-          Disculpá Paulita, pero tu papá, ¿no te regaló un autito?
-          Dame manija vos…¡Dale!

La idea de la homeopatía me parecía buena así que primero llamé y consulté precios de algunos veterinarios homeópatas que queden más cerca de mi casa pero no había mejor tarifa, por lejos, que la de Andrés Gómez de Moreno. Era verdad, que después de todo yo tenía que poder contar con el auto. No te digo tomarlo de remisero a JJ, pero bien podía hacerme un favor. Pero, al yo no manejar esta “otra persona” que si manejaba, iba y venía con el auto de un lado al otro, a su gusto, orgulloso, como si en lugar de manejar un Renault 4 manejara un Jaguar. Así que le pedí el favor:

-          Gordo, ¿Sabés? Estuve pensando y te quería contar algo.
-          ¡Ay, no! ¿Qué me vas a decir? Cuando usas ese tonito, Pauli, es porque ya tenés decidido algo y sólo me lo vas a “informar”, o me vas a pedir algo, o no sé…podes salir con cualquier cosa.
-          ¿Cómo te gusta exagerar a vos? Que mentiroso sos, JJ.
-          Gordita, ¿hacés puré con las milanesas ahora? ¡Como me gusta el puré! ¡Dale, gordita, hoy quiero cenar eso!
-          Te estoy hablando JJ, ¿me dejás, por favor?
-          Che, ¿tan grave es que pregunte por la cena?
-          No, grave no, pero dejame hablar, necesito decirte algo.
-          Pará, pará, medio segundito más. Las milanesas freilas, ¿si?, no las hagas al horno que se secan y son una suela. ¡Conmigo no te hagas la light, Pauli!
-          Ay, pero si comés cualquier cosa, JJ, ¿Qué decís?
-          Como cualquier cosa porque cocinás cualquier cosa.
-          ¡Ayyyyyyyyy!, dejame hablar, ¡mierda!, ¿Cómo te pones, che?
-          ¿Estamos nerviosas hoy? ¿o me parece a mí? ¿qué nos anda pasando? ¿es tu día 28?
-          Necesito que me lleves al veterinario, ¿puede ser?
-          ¡Al fin te diste cuenta! – Hace un aplauso, con las manos para arriba como mirando el cielo y mordiéndose el labio inferior –  
-          ¡Que forrito sos! ¿Querés cenar? En la esquina esta “Vitorio”, por qué no vas y le preguntas al mastodonte ese que cocina si las milanesas las hizo fritas o al horno y vas a ver cómo terminás con una milanesa en el orto adentro de la freidora. Andá y hacete el cancherito con esa bestia como te haces conmigo.
-          ¡Es un chiste, nena! Más vale que te llevo, gorda. ¡Che! cómo saltas al toque, eh. Tiene razón tu abuelo cuando te dice “leche hervida”, ¡mamita! Bajá un poco la guardia, nena. ¿Tanto lio para llevar a Luna al veterinario?
-          ¿Si? ¿en serio? ¿nos llevas, JJ? ¡Que lindo sos! Estoy contenta, contenta, pero muy contenta, creí que me ibas a mandar a la  mierda.
-          Pero no, Pau, las llevo en el auto, no hay problema. Pero no entiendo por qué tenemos que ir en el auto si está acá nomás el veterinario de Luna.
-          Es que quiero llevarla a un veterinario nuevo que es homeópata y queda en Moreno.
-          ¡Ah! ¿vos no estas nada bien de la cabeza, Paula? Al homeópata andá vos, ¿de dónde sacaste ese buzón? ¿a quién se lo compraste? ¡Eso es todo mentira eso, Pau!
-          ¡Ay, JJ! Lo pago yo, no empieces con tus teorías, por favor, llevanos y listo.
-          Es que no creo en la homeopatía.
-          Pero no es una cuestión de creencia, JJ.
-          Vos no crees en Dios pero crees en la homeopatía, no entiendo. Mirá, para ir hasta Moreno con Luna, a un veterinario homeópata, solo te puede mover la fe, aunque lo niegues.
-          Mirá, ya saqué turno para el lunes, nos tenés que llevar. Además pensá en lo lindo que sería que Luna este mas relajada, no tendríamos mas problemas con Vicente, ni con el consorcio. Quizás sea la solución. Te necesito JJ, no puedo sola, no sé manejar.
-          El próximo lunes no vamos a poder ir, es el cumpleaños de mi hermana. Seguro te olvidaste, ¿Cómo se nota que no la querés? No sé por qué nunca lo terminas de reconocer.
-          Ay, basta con esa pavada que si la quiero o no, ¡cortala!, siempre dije que es una copada tu hermana, no jodas más. Además el cumple es el otro lunes y yo saqué turno para este lunes que viene ahora.
-          ¡Pará! Si hoy es viernes, ¿este lunes decís?, ¿dentro de dos días?, el domingo juega Racing, no se como estaré.
-          ¡Uy! ¿Qué te pasa? Ya no sabes qué inventar para no hacerme un favor.
-          ¡Es que es un garrón!
-          Y, si, ya sé. Pero, apuesto a que esto, quizás la ayude. El perro de una amiga de Silvita mejoró un montón, ¿no sabes?
-          ¿Quién te recomendó el veterinario homeópata de Moreno?
-          Silvita, la Sra. que está en el telemarketing, esa que es divina.
-          ¡Esa mujer está completamente loca, Paula! ¿Vos te das cuenta a quien le estas dando bola? ¿Sos consiente de lo pirada que esta esa vieja?
-          ¡Ay! No podes ser tan malo, no podes. No hables así de ella.
-          Paula, te pido por favor que razones. Esa vieja tiene todo su box tapizado de estampitas de santos, rosarios colgando, prende velas, sahumerios, eso no es normal.
-          Prende sahumerios cuando ve que entrás al sector, porque tenés el aura sucia y no lo sabés.
-          ¿Qué aura? ¿y el sahumerio me la limpia? ¿vos decís? ¡Dejame de joder, Paula! Razoná, ¿vamos a ir hasta Moreno a un homeópata de perros, llevando una perra psiquiátrica prácticamente, y todo esto nos lo recomienda una enferma psiquiátrica, una loca de atar? Solo vos le podes hacer caso a esa mujer, ¿entendés algo de todo esto, Paula?
-          ¡Ay, JJ! Cómo te gusta el lamento, cómo te gusta el llanto, nene… ¡cómo se nota que sos de Racing! ¡Jaja! Ahora bien que cuando te exorcizaron el “potrerito” ese que tenes en Avellaneda no dijiste nada, ¿no?, ahí no te cuestionaste ninguna creencia. La verdad que tenes la cara de piedra, JJ.
-          ¡Que mala sos! Como no podes defender ni a la vieja esa ni a tu perra, me atacas con cualquier cosa, porque queres hacerme calentar pero tranquila, eh, no te voy a dar el gusto, no me voy a calentar. Eso si, potrerito las pelotas, “Cilindro Mágico” nena, aprendé lo que en sociales parece que no te enseñan, “Cilindro Mágico”.

   Llega el lunes, nos fuimos a trabajar y la idea era a la salida buscar a Luna, para irnos a Moreno. La temperatura de ese lunes fue increíble, el calor agobiaba y pegoteaba todo con todo. Tanto calor potencia el mal humor y la intolerancia. Solo daban ganas de bañarse y quedarse en algún lugar de la casa inmóvil intentando no transpirar. Si el día venía bastante caldeado, se caldeó más todavía, cuando JJ a último momento aparece con cambio de planes.
Unas cuadras antes de llegar a casa, JJ encontró la mejor manera de complicar las cosas, obviamente.  

-          Como tengo que cargar nafta. Hagamos así, Pau. Te dejo en casa y mientras subís y bajas por la perra,  yo cargo nafta y vuelvo total ya vas a estar abajo.
-          Pero si primero me dejas en casa bancame dos minutos y bajo con Luna, si no tardo nada.
-          Hagamos así Paula, como yo te digo, por favor.
-          Bueno, bueno, esta bien, JJ.

Busco a Luna, bajo y me quedo en la vereda esperando. Espero y espero y JJ no venía. El problema además de del calor, es que a Luna no le gusta esperar y empieza a ladrar incansablemente. Los ladridos aturdían, si caminaba para que Luna no ladre más por miedo a desencontrarme con  JJ, que, hasta Moreno iba a ser un viaje terrible.
JJ no llegaba, Luna no paraba de ladrar y el calor de masacrarme.
En un momento se acerca el verdulero de al lado para pedirme que la haga callar. Creo que le leí los labios porque Luna ladraba a un volumen tan alto que jamás escuché la voz de ese hombre. Cuando el tipo da media vuelta y vuelve a la verdulería, cae sobre mi cabeza un tremendo balde de agua. Hasta la cintura me mojé por completo. Levanté la cabeza buscando al hijo de puta que me empapó cuando justo aparece JJ, completamente enajenado, subí al auto y empezó a hablar compulsivamente sin parar un segundo. Puteaba al auto, que, cuando se rompía era mí auto.

-          La puta madre, ¡¿no sabés?! Se rompió el fuelle del tanque de nafta. No conseguía una puta manguerita para hacer que llegue la nafta al tanque. ¡Que barrio de mierda éste! ¿Todo cierra ya? Si son las siete y media, ya cierran las ferreterías, ¡que mala leche! ¡Y con este calor de mierda tuve que caminar un montón! – Mientras hablaba no paraba de gesticular, se tocaba la cabeza, se tiraba del pelo y toqueteaba todos los botoncitos del tablero –

Después de descargar su furia, sin siquiera tenerme en cuenta, frena en un semáforo, me mira y me vuelve a mirar abriendo los ojos cada vez mas grandes. Arrancando el auto y haciéndose el calmado me pregunta:

-          ¿Qué haces mojada, Paula? ¡Vos estas mojada! ¿Qué te paso?
-          Me tiraron un baldazo de agua mientras te esperaba con Luna que no paraba de ladrar un hijo de puta me empapó. – JJ cagándose de risa me hizo la pregunta obvia –
-          ¿Y quién fué?
-          No sé, JJ. Te crees que bajó y me dijo “Hola, que tal, encantado. Soy el que te recién te acaba de tirar el baldazo de agua porque tu perro me tiene los huevos llenos. ¿Me ubicas?”
-          Bue, ya empezás con el sarcasmo y con tu tonito irónico que sabes que me empelota, ¡no me hables así, Paula! Igual ya estas casi seca, gorda. Con tanto calor, te hicieron un favor.
-          Si, un favor hermoso…mirá mi camisa blanca, JJ. – Me corro el pelo con la mano y le muestro bien la camisa –
-          ¡Uuuuy! Se te destiño el pelo, ¡justo que te lo teñiste ayer! ¡Te hizo mierda la camisa! ¡Que pelotudo el que te mojó! ¿Por qué no me dijiste cuando subiste al auto? Si me decías antes hablaba con Vicente, tocaba todos los timbres.
-          Si no paraste de hablar ni un segundo desde que me subí al auto, JJ. ¡Ni me miraste!     – Me mira fijo, se queda mirándome como no entendiendo –
-          ¿Y por eso lloras Paula?


   

Se dice de mí.

Así dicen que soy, parece que soy la malaprendida, la que siempre hace "lo que quiere", la que anda con "mala yunta", la desobediente, la ingobernable, la caprichosa, la contestataria, la oveja negra, la enrosquera y cocorita que se cree muy "viva" pero que en realidad siempre termina perdiendo. Soy la que "siempre dá la nota". En fin, así dicen que soy. Esto quizás sea solo la mirada de algunos. Los que me conocen saben que soy demasiado normal.

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Muy buenos blogs, haceme caso y leelos. No te hagas el malaprendido conmigo