35 años conmigo no son nada fáciles, son pura contradicción: porque soy la mal aprendida, la que siempre "dá la nota", la “contestataria”, la que siempre esta del orto, la "zurdita" con ropa Allo Martinez, la marxista que trabajó casi 10 años en McDonald’s, la que llora por todo pero también llora por nada, la nieta de la abuela Merce, la socióloga que se dedica al marketing publicitario, la "say no more" que toma clases de "perreo"... demasiada contradicción para mi metro y medio. …
Pero hay algo que se mantuvo intacto todos estos años y es que siempre quise ser, no, ser no, siempre quise hacer como Thelma y Louise. Si, eso de salir repentinamente con el auto medio sin rumbo, dejando todo colgado: laburos mediocres, parejas inútiles que inutizan la vida, ¿quién no soñó con colgar todo? Soñar con esa simple sensación de algo simple como puede ser la libertad. Sin embargo la libertad no es algo simple, es complejo y con solo la sensación de algún pequeño momento o de varios momentos juntos a mi me alcanza. Ya voy a salir así alocada con una amiga en auto, colgando todo aunque sea un fin de semana y quizás, si, quizás hasta me ponga un pañuelo como Louise!
