No sé para qué es esto pero postié lo mas me gusta

martes, 1 de mayo de 2012

La mea culpa rompe los huevos.


Hay un momento en el que algunas relaciones se vencen, expiran y no dan más. Ya no resisten ningún intento de arreglo más porque los dos están convencidos y saben que no hay marcha atrás, pero siempre es más fácil seguir como si nada, esperando que solas las cosas se definan.
Pero como las cosas solas no se definen, inconscientemente o no, hay quienes fuerzan esa "definición”. Yo soy de las que fuerzan esa definición.
Hoy viendo las cosas a la distancia me doy cuenta de lo estúpida que fui y del tiempo que inútilmente perdí, pero, en fin, el post no se trata de esto.
En este humilde post voy a hacer un intento de mea culpa, por así decirlo, porque me di cuenta que provoqué discusiones y peleas buscando una definición. Lógicamente que no lo hacía racionalmente, sólo sentía que todo estaba tan desgastado que, ser más o menos obsesiva o controladora de las típicas cosas que nos molestan de los hombres, no cambiaba mucho las cosas porque ya estan mal.  Es como tener un celular Movicom, ¿te impporta que se rompa?, ¡no! si ya no tiene arreglo, se lo das a tu sobrino de un año y que lo haga mierda. 
Bueno, así era mi relación con JJ, vencida y sin arreglo, como un celular Movicom.

Las cosas con JJ estaban mal, discutíamos por todo, no compartíamos nada, éramos dos personas extrañas viviendo juntas, pero él parecía no querer darse cuenta. No sé en realidad qué pensaba JJ y como tener una conversación adulta era imposible, sin darme cuenta, al menos de manera consciente, me transformé en una revenda hincha pelotas. Si, lo admito, fui en una hincha pelotas mal, una rompe huevos de primera, no contenía absolutamente nada de todo lo que quería decirle. Todo lo que pensaba lo largaba así como venía, sin procesar nada porque si algo es claro, es que no me importaba romperle los huevos a JJ, y si se los rompía era para rompérselos bien rotos, al punto de que sus huevos rotos fueran irreparables.
Cualquier situación valía la pena para molestarlo, ropa desacomodada, vasos sucios desparramados por ahí, olvidare se pagar las expensas, todo valía a la hora de romper las bolas. A veces era un tema que lo repetía durante varios dias e insistía una y otra vez sobre lo mismo, eso si, si podía desconcertarlo era mejor. Si se sentía perdido y como a los tumbos, mejor porque era más dócil y me obedecía más sin discutirla mucho. Era cuentión de joder lo mio pero porque él me jodía a mi con sus actitudes, desde estepunto de vista, hincharle las bolas era como equilibrar el universo. 
Mis cagadas a pedos, generalmente, se daban cuando él estaba ocioso frente a la televisión o jugando a los videojuegos. Lo agarraba relajado, así tardaba más en reaccionar, tenía la guardia baja, ponele, es más, a veces no reaccionaba. Eso si, las cagadas a pedos siempre las empezaba con una pregunta, porque eso lo obligaba a pensar y con eso ya le ganaba terreno. Pensar no le gustaba y tener que recordar algo era imposible para él, por eso con solo un: "¿y dónde te dije que dejaras esa ropa?" lo desestructuraba completamente porque nunca se acordaba nada de todo lo que yo le decía.

De esta situación surge este “compilado” de mini diálogos que hacen que me ría mucho de mi y ojalá también, te rías vos. ¡Salú!

-JJ, ¿me podes decir qué es esto? *parada con una manito en la cintura, con cara de directora de secundaria aplicando una amonestación, agitando el piecito izquierdo impacientemente y moviendo un par de medias con mi brazo derecho en alto, me paré delante de la televisión un domingo mientras mirada “Futbol de Primera”*
-¿Eh?, yo que sé, nena, salí, ¿no ves que estoy mirando?
-Estas mirando la nada porque Racing perdió y goles para ver no tenes, asique respóndeme, ¿qué es esto, JJ?
-Racing perdió porque nos bombeó ese árbitro hijo de puta, además vos no sabes quién es Racing, ¿sabes quién es Racing?, ¿vos sabes?, ¿vos no sabes nada?
-Si lo preguntas es para responderte a vos mismo JJ, porque a mi me importa tres carajos.
-En el ’97 hicimos la bandera más grande del mundo, Paulita. Aprendé antes de hablar, ¿querés? Y salí de ahí con esas medias en la mano que pareces más loca todavía.
-¡Ah! Muy bien JJ, son medias, pero ¿qué tienen estas medias?
-¡Uy! Nena salí, ¿qué se yo qué tienen? Hablá todo seguido, Paula, ¿qué? a ver, ¿estamos jugando al ping pong de preguntas y respuestas?
-Respondeme JJ, ¿qué son estas medias?
-¡Qué pesada estas, pendeja! ¡salí!
-Contestame y me voy, ¿qué hacían estas medias en el baño,JJ? 
-¡Uy! Bue, me las olvidé, ¿tanto interrogatorio por eso?
-Son medias sucias, JJ, ¿y dónde van las medias sucias?, a ver.
-La sabía, la sabía, estudié pero no me la acuerdo.
-¿Sos gracioso ahora? Avísame con tiempo así me río.
-¡Estas insoportable!, ¿te está por venir? 
-No, ya me vino y se fué, no de eso te acordas, ¡que marmota, dios mio!, ¡que marmota!
-Pará nena, no agredas así, además cortala con esas medias de mierda, pareces un maniquí ahí parada.
-Contestame dónde van las medias sucias porque me quedo acá parada como clavo  remachado y no me mueve nadie.
-No puedo creer tanta escena por un par de medias.
-Yo no puedo creer cómo te cagas en todo, JJ.Decime ya dónde van las medias sucias.
-Uy, dió, van en el lavarropas, rompe huevos.
-¿Y por qué estaban tiradas en el baño?
-¿Vos me jodes?, dejá de peguntar pelotudeces nena.
-Pregunto pelotudeces pero no me respondés una, querido. *fin*

-¿Lavaste el auto, JJ?
-No, no tuve tiempo.
-¿No tuviste tiempo?, mirá que bien, para jugar al futbol si tuviste tiempo, ¿no?
-¡Uy! No mezcles, Paula.
-No mezclo, no mezclo, pregunto, nada más.
-¿Cuándo vas a  lavar el auto?, ¿se puede saber?
-No sé, Paula, no tengo idea, para qué querés que limpie el auto si nunca te importó.
-¿Cómo para qué?, ¿cómo para qué?, ¿ya te olvidaste, JJ?
-¡Uy! La puta madre me quiero cortar un huevo, ¿de qué me olvidé? Decime.
-No, no te lo voy a decir. Cortate un huevo, cortate. *piensa, piensa un tiempo largo, pero en su cabeza esta el monito de Homero Simpson dele golpear los platillos*
-Gorda no sé, no te pongas tan rompe huevos.
-¿Yo soy la rompe huevos?, ¿yo? Pero el que s olvida de mi familia sos vos.
-¡Ah! El sábado es el cumpleaños de tu sobrino, ¡me acordé!
-Menos mal, “hola neuronas, felicitaciones hicieron sinapsis”
-Che, no seas así, me olvidé.
-Pero siempre te olvidas de todo lo que te digo, de t-o-d-o te olvidas.
-Che, ¿y por el cumpleaños de tu sobrino queres que lave el auto? Si hacen un asado en la casa de tu abuela.
-Quiero que vayamos bien, con el auto limpio, ¿es mucho pedir, JJ?
-No, no es mucho, pero es raro en vos…nunca te importa nada del auto, por eso. Es raro.
-Y no me dijiste cuándo vas a lavar el auto. *fin*


-¿Cuántas veces más vas a abrir la heladera? No ves que se va el frío.
-Bueno, ¡Eh! Fiera, tranquila, soooo, soooo.
-No me hagas como a los caballos que me revienta.
-Todo te revienta, Paula y a mi me reventas vos.
-Es que no te puedo ver colgado de la puerta de la heladera. Te colgas, ¿te diste cuenta? Estas quince minutos colgado de la heladera mirando siempre el mismo paisaje.
-Dos minutos, Paula, cómo te gusta inflar las cosas.
-Dos minutos es una e-t-e-r-n-i-d-a-d con cuarenta grados, ¡se va el frio, JJ! Cerrá ya esa heladera.
-No me cagués a pedos, nena, nadie me caga a pedos a mi.
-Si, yo te cago a pedos, ¿sabes por qué?, porque se va el frio.
-No se va el frio.
-Pero decime, ¿qué carajo querés encontrar si hace cinco minutos la abriste?, están las mismas cosas que estaban hace cinco minutos atrás.
-Puffff, nena, ¿qué se yo porque abro la heladera tantas veces?, si no es un problema, vos querés romper los huevos, eso pasa. 
-Vos tenes los huevos rotos hace rato, JJ. *fin*


-¿Llamaste a Tito?
-No.
-¿Cuándo vas a llamar a Tito?
-Cuando se me cante. No me preguntes más, Paula, hace una semana que me preguntas por Tito. ¡Cortala, nena!
-Que educado estas, JJ. Haceme el favor y llamá a Tito.
-¡Uy! Piba, ¿qué te pasa con Tito?, es MI amigo Tito, gana é joder tenes.
-Te equivocás fiero, JJ, no tengo ganas de joder. Soy educada, eso pasa. Yo lo llamé a Tito y a la señora porque para tu información tuvieron un hijo y un hijo no se tiene todos los días. Asique tomá y llamá a Tito.
-Sacame el teléfono de la cara, Paula, ¡sos rompe pelotas cuando queres!
-Educada, JJ, educada.
-Nada educada, ¡bruta! Me estas poniendo el teléfono en la cara.
-Para que llames a Tito. ¡Llamalo, carajo!
-Boluda no sé si esto es un chiste, ¡jaja!
-¿Chiste?, ¿yo tengo cara de chiste?
-Mametha, ponete una careta, tenes una caripela de OGT que dios mio.
-Caripela, llamá a Tito porque marco, atiende y te paso.
-No marqués, es mi amigo. ¡Dame el teléfono, Paula! ¡Dame! *todo esto sucede forcejeando con el teléfono y corriendo por el departamento para poder marcar el número de Tito*
-Marco. Mirá como marco, ¡jaja!
-Forra, dame. Che, no seas boluda, Paula.
-Suena, suena, ¡jaja!
-Que estúpida sos. *se resigna y no me corre más*
-Una estúpida soy…"Hola, ¿Tito?"  *justo atiende Tito*
-¿Cómo estan? *sigo hablando con Tito*
-¿Cómo esta el gordito? *mientras hablo con Tito JJ hace gestos de “te viá matá, forra”*
-¡Ah! Me imagino, que bombón ese bebé.
-No, no, Tito, no me pases con Leti, llamaba porque JJ te quiere saludar desde la semana pasada. Ahí te paso. ¡Besos a los tres! *me despido de Tito y con una gran sonrisa en los dientes le paso el teléfono a JJ*
-¡Que haces campeón! ¿Cómo viene la mano, che? ¡Ya sos papá! ¡Que grande, Tito!*fin*





domingo, 22 de abril de 2012

Así fue el arranque.

Había empezado un trabajo nuevo y me asignaron supervisora de call center, entre nos ¡una reverenda cagada!, lógicamente eso de mandonear a la gente y presionarla para que venda conmigo no iba y mucho no me gustaba la idea, pero era la única manera de que la empresa me conservara porque esto pasó en el 2001 y el trabajo no abundaba para nada.

Como hacen en muchas empresas, me asignaron un plan de capacitación que incluía recorrer varios sectores para conocer el funcionamiento de la empresa en general.
Mi primer lunes como supervisora, me tocó conocer cómo funcionaba el circuito de pagos a domicilio. La verdad, ¡un torro como pocos! Creo que si veo Titanic dos veces seguidas sin pausa, me duermo menos de lo que me dormí con la explicación del circuito de cobranzas esa mañana.

Desde muy temprano, muy temprano son las ocho de la mañana en la empresa, ¡ese horario es una locura para mi biorritmo! Bue, ese lunes el encargado de la facturación domiciliaria, Félix, me explicó muy detalladamente cómo funcionaba su sector. Supongo que él realmente creía que tenía un laburo fascinante porque le ponía una garra a la explicación que me daba, que era una verdadera lástima que invirtiera tanto desgaste en explicarme eso a mí. Mientras yo escuchaba y anotaba haciendo el acting de, “tengo un interés de la re ostia”, miré por un segundo la oficina de al lado y hubo algo que me llamó poderosamente la atención. No era el circuito de pagos precisamente, claro que no.
Miro de nuevo esa oficina, que estaba toda vidriada, tipo pecera y me tildé un toque, segundos nada más. Miré y volví a mirar. Cada tanto, también, miraba a Félix asintiendo con la cabeza a todo lo que me decía, que, a decir verdad me chupaba un huevo. Pero cada tanto, de nuevo, revoleaba los ojitos tratando de volver a ver lo que ya había visto, y me había llamado la atención. Se me colgaba la mirada hasta que lo encontraba y lo podía seguir mirando todo el día. En un punto nunca dejé de mirar porque nunca lo perdí de mi campo visual. Si bien mis ojos siempre apuntaban al torro de Félix. Cada tanto, una y otra vez, buscaba con la mirada, onda mira laser, lo detectaba, lo seguía mirando y tuc, ojitos a Félix que no paraba de hablar.
Hasta que en un momento no aguanté más y le pregunté a Félix con mi mejor, tono de minitha bien boluda, “Ay, decime, ¿te puedo preguntar una cosa, Félix?” 
-Si, si, obvio *me contestó convencido que mi pregunta se refería a algún punto de su ardua explicación*
-¿De qué es esa oficina que esta acá al lado? ¿qué hacen esos dos chicos que están ahí? 
-Ah, ¿eso querés saber? *me mira con cara de decepción, mientras le hago un “si” gestual con la cabeza, le regalo una de mis mejores sonrisas junto a un tintineo de ojos como bonus track, a ver si de una vez por todas me sacaba la intriga que me estaba comiendo la cabeza hacía más de una hora*
-Son los dos diseñadores gráficos que tenemos. Ellos hacen los folletos, los calcos con el logo, creo que también están armando la pagina web, esas cosas, ¿viste? Iban a depender del Departamento de Marketing pero como eso se frenó así que siguen dependiendo del sector comercial. *abro los ojos bien grandes, pero bien, bien grandes y comento casi con el mismo tono de minita que usé antes, pero esta vez el tono era de minita más boluda que el que usé en la pregunta anterior*
-¡Ah! Iban a depender de mí, entonces. *mi cara lo decía todo, me faltaba la servilleta hecha un nudito en el cuello, el cuchillo y el tenedor uno en cada mano como “el Coyote” cuando piensa en comerse al Correcaminos*
-Es verdad, ¡vos ibas a ser la jefa! ¡Mirá que loco!, ¿y como se llaman los chicos? *antes de terminar la frase pensé, ¡que desubicada, Paula Jimena!, ¡completamente desubicada esa pregunta, estúpida!, ¿por qué la hiciste?, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?, ¡que tarde me di cuenta, la puta madre!*
-Epa, cuánto interés tenés. *me dijo Félix haciéndose el pícaro, pero de pícaro no tenía nada porque por pelotuda me faltaba un cartel luminoso con un, “¡me encanta, me encanta ese tipo de ahí!”*
-Epa es un helado, lo mío es curiosidad. *como para correrlo de tema le mandé un pésimo chiste, pero cuando termino de decir curiosidad uno de los dos flacos que estaba en esa oficina sale y se acerca, con cara de preocupado, directamente hacia donde estábamos Félix y yo. Mi cara se transformó en un segundo nada más. Mentalmente me empecé a auto flagelar, repitiéndome, ¿por qué no te quedás tranquila Paula Jimena y escuchas al pelotudo este que te explica el pelotazo de cómo se cobra?, ¿no te das cuenta boluda que es algo que seguramente vas a necesitar saber?, ¿para qué pasar por este evitable momento de estrés que te generaste vos sola, pavota?*
-Mirá, justo. Él es JJ, JJ ella es Paula, una nueva supervisora del call center. 
-Hola, ¿todo bien? *se lo dije con una sonrisa plena* 
-Hola, ¿qué tal?, bienvenida. *bien seca fue la respuesta de JJ*

Todo lo que dijo JJ, lo dijo con cara de orto. El “¿todo bien?” que le pregunté, jamás me lo respondió pero igual me encantó. Lo ví atractivo, serio, con cara de macho, ¡me mató! ¡quedé boludísima! *escribo esto y no puedo creer que JJ en un momento me gustó, ¡por dio!*
              
La cobranza no me importaba en absoluto y después de ver a JJ me chupaba más un huevo, sólo lo miraba a JJ con la mejor carpa posible. JJ seguía con una cara de estar preocupadísimo yendo de un escritorio a otro revisando cajón por cajón. Súper inquieto abría, cerraba y revolvía todos los cajones que encontraba a su paso, de última, ya lo hacía casi con violencia. Desde temprano el pibe estaba así, recorriendo todo, buscando algo, no sé qué pero parecía estar al límite de la desesperación. Otra vez no soporte más y lo interrumpí a Félix para preguntarle otra cosa que nada tenía que ver con su explicación de la cobranza domiciliaria.
-Che, Félix, ¿qué le pasa que esta así revisando todo? *le señalo a JJ*
-Ni idea, pero pará que le pregunto.
-¡Che, JJ!, ¿qué perdiste que andas revolviendo todo, boludo? *le pregunta, Félix. Mientras Félix preguntaba yo pensaba que JJ seguramente buscaba algún original, un diseño, no sé, pero para mi buscaba algo importantísimo, porque su cara era de estar realmente hasta los huevos si no lo encontraba. Ya me daban ganas a mi de decirle, “flaco, qué te pasa, decime por dios que te ayudo a buscar”* 
-Yerba, boludo, ¿qué voy a buscar un lunes a esta hora?, yerba para el mate, ¿puede ser que no haya?, si teníamos un paquete entero el viernes, ¿cómo puede ser que no haya nada ahora?, ¿hace dos horas que estoy buscando yerba, man?

Bueno, no estaba concentrado en el trabajo, buscaba yerba y pelotudeaba a la vista de todos, pero cuando te gusta un tipo no ves nada, o sólo ves lo que querés ver.
Como viste otra cosa, pasados algunos años puede ser que te des cuenta que lo que querías era no estar sola. Si tardas cuatro años en darte cuenta que lo que viste no es lo que en realidad era el resultado puede se explosivo *además de doloroso, ¿no?*

Evidentemente mi cara me delató ese día y los posteriores también. Félix rápidamente se dió cuenta que JJ me gustaba y tomó una actitud “casamentera”. ¿Por qué será?, es mucha la gente a la que le encanta armar parejas, ¡que hobby de mierda, che!, ¡por qué no se arman un buen faso y se dejan de cagarle la vida a la gente armando parejitas!

Al mes de esto, más o menos,  salí con JJ por primera vez y la verdad es que un poco me aburrí, bueno, no. Me aburrí mucho, lo admito ahora, pero en su momento lo negué rotundamente. Habló solo prácticamente, habló mucho de un solo tema: Racing Clú de Avellaneda, hacía poco habían salido campeones después de treinta y pico de años de no poder ganar un campeonato y justifiqué con eso mi aburrimiento *ay, ¡si! Me quiero cagar a patadas yo misma, lo sé*. Lo que aprendí de Racing esa noche no lo sé de River, que desde que nací en mi familia sólo se habla de River Plei, ¡por dio! Lo que es el amor, bueno no, mejor dicho, ¡lo que es el “falso” amor!
Esa noche no me preguntó mucho sobre mí, sobre mis cosas, mi vida, como que no se interesó demasiado. Claro, solo habló de Racing, pero en fin, eso a mí, en ese momento no me importó, no le di importancia y era la primera cita. 
Tampoco me importaron muchas otras cosas, que pasado un tiempo empecé a detestar.

La convivencia llegó a los poco meses, en realidad se fue dando, fue fluyendo casi naturalmente. Cada vez más seguido se quedaba a dormir conmigo, en el departamento de Caballito, como trabajábamos juntos, íbamos juntos al trabajo, a veces volvíamos juntos también, ¡un pegoteo que me acuerdo y me relaja el estómago! Los días que yo cursaba en la facultad y llegaba tarde, él se encargaba de la cena y hasta me iba a buscar a la parada del colectivo con Luna, cosas me le duraron lo que le duró el amor, si algo de amor hubo, ¿no?

La verdad es que no sé como empiezan las convivencias, no sé si empiezan bien y los roces vienen con el tiempo, o si los roces son primero porque uno no se conoce con el otro hasta que logran que esté todo bien. Honestamente no sé. En  mi caso, los roces no tardaron en llegar, la cagada fue que no los quise ver. Eso si, al tiempo, los roces ya se parecían más a una batalla de medioevo que a una pareja que *supuestamente* se ama.

Bueno, en un punto, si hubiese visto las cosas a tiempo y hubiera manejado todo de una forma más adulta, no tendría blog, ¿no?





















Se dice de mí.

Así dicen que soy, parece que soy la malaprendida, la que siempre hace "lo que quiere", la que anda con "mala yunta", la desobediente, la ingobernable, la caprichosa, la contestataria, la oveja negra, la enrosquera y cocorita que se cree muy "viva" pero que en realidad siempre termina perdiendo. Soy la que "siempre dá la nota". En fin, así dicen que soy. Esto quizás sea solo la mirada de algunos. Los que me conocen saben que soy demasiado normal.

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Muy buenos blogs, haceme caso y leelos. No te hagas el malaprendido conmigo