Es evidente que el
noviazgo con JJ era un desastre, era lo más parecido
a un capricho, forzando lo que, supuestamente, se tenía que generar naturalmente.
Tanto capricho provocó idas y vueltas, peleas, meses de separación y un
millón de variantes más. Todas estas idas y vueltas eran incómodas para mi,
sobre todo cuando se daba la típica charlita entre mis amigas. Ahí "la vuelta" era
mas incómoda todavía. En los dos primeros minutos de diálogo con las chicas siempre surgía algo más
o menos así:
- ¿Y JJ , Pau?, ¿sabés
algo de él?
- ¡Ehhhh! Volvimos.
- ¿Cómo que volvieron? ¿No estaba todo mal?
- Si…bue, volvimos, hace poquito. – El “volvimos” lo decía con voz de mujer convencida de
nada en la vida y lo acompañaba con una media sonrisa, si, sólo sonreía la
mitad de mi labio. Media sonrisa no es lo mismo que semi sonrisa, la semi
sonrisa es una sonrisa que no se anima a salir. La media sonrisa, en cambio, es la
mejor sonrisa que podes expresar en ese momento. La verdad es que no tenía
explicaciones para el "volvimos", no sabía por qué mierda habíamos vuelto. ¡No sabía que decir! y, ahora
que lo pienso, hubiese sido mejor si preparaba una especie de respuesta automática como
para pasar ese momento patético en el que tus amigas no saben si odiarlo a él u odiarte a vos que sos la tarada de reincide en el error. Pienso, por ejemplo, en que tendría que haber preparado algo así para decir mecánicamente: “y mirá, volví con JJ porque, ¿viste como
soy? Siempre apuesto al amor”, "soy una eterna soñadora", "una tonta pobre tonta, una soñadora"...y asi terminar cantando, ¿no? –
Pero, así era con JJ, era intentar una y otra vez lo que no daba para más.
La pelea más fuerte que tuvimos implicó ocho meses de separación. Ocho meses fue mucho tiempo y creí que era un corte definitivo así que, una vez cumplidos los duelos necesarios, empecé a rearmar mi vida. Bueno, mi vida queda como muy dramático, en realidad traté de organizarme una nueva rutina sin JJ.
La pelea más fuerte que tuvimos implicó ocho meses de separación. Ocho meses fue mucho tiempo y creí que era un corte definitivo así que, una vez cumplidos los duelos necesarios, empecé a rearmar mi vida. Bueno, mi vida queda como muy dramático, en realidad traté de organizarme una nueva rutina sin JJ.
De estos ocho meses sólo
seis me animo a contar, al menos por ahora. Como ya es sabido, cuando se
retorna a la “soltería”, se vuelve a las “pistas”, las salidas son mas
frecuentes, te ves con amigas y amigos mucho más seguido y así se activa una
vida social que fue un poco desplazada por ese noviecito que en un primer
momento te “encantaba” pero que después solo ver que te manda un mensaje de texto al celular te hace resoplar.
Durante estos meses,
retomo el contacto con mi prima, Natalia. A Nati dejé de verla seguido porque
JJ la odiaba, en realidad, los dos se odiaban. Nunca supe bien por qué había
tanta bronca entre ellos.
Bueno, si, para JJ, Nati
era una trola, pero como para él todas mis amigas eran putas, nunca me importó mucho su opinión. En fin, no sé por qué se detestaban tanto, a veces creo que
entre ellos algo pasó, pero eso será para otro post.
Viendo a mi prima más seguido, conozco a RR, un amigo de ella. Un tipo hermoso, realmente lindo, muy simpático, divertido, dulce, inteligente, bueno, si, las tenía T-O-D-A-S, pero todas a favor y en su medida justa. Dulce que no empalaga, lindo pero sin tener cara de mina, inteligente que no aburría, divertido que no era un plomo, en fin, RR es de esos hombres que si te dicen, “hola linda”, te das vuelta para chequear si te habla a vos, porque no podes creer que te de pelota. ¡RR parecía no tener defectos! Es más, nunca le encontré defectos y todavía se los estoy buscando.
Viendo a mi prima más seguido, conozco a RR, un amigo de ella. Un tipo hermoso, realmente lindo, muy simpático, divertido, dulce, inteligente, bueno, si, las tenía T-O-D-A-S, pero todas a favor y en su medida justa. Dulce que no empalaga, lindo pero sin tener cara de mina, inteligente que no aburría, divertido que no era un plomo, en fin, RR es de esos hombres que si te dicen, “hola linda”, te das vuelta para chequear si te habla a vos, porque no podes creer que te de pelota. ¡RR parecía no tener defectos! Es más, nunca le encontré defectos y todavía se los estoy buscando.
No salí mucho con RR porque
vivía en Francia es profesor de Sociología Política allá y estaba acá sólo por
unos meses visitando a su familia como lo hace todos los años. Salimos poco pero intenso, pasamos mucho
tiempo juntos y era súper proactivo, ¡otra
gran virtud para un hombre! Siempre proponía cosas nuevas para hacer. El hombre que propone vale oro, sépanlo muchachos. Lógicamente que nunca le conté nada de todo
esto a JJ, porque JJ era colgado y se olvidada de todo salvo de “esas cositas”,
“esos detallecitos” que sabía decirlos en el momento mas inesperado y de forma bien hiriente para hacerte sentir muy mal. Me refiero a
esas típicas pavadas que cometás, al pedo, cuando estas enamorada y en ese estado de completa idealización contás “esa pavadita” porque de verdad crees que no debe haber secretos entre ustedes. Ay, ¡que grave error! ahí, cuando contaste cuando: haciéndote, la “no tengo nada que
ocultarte, amor”, perdiste. Pero, enamorada seguis y le decís: “bueno, sí, sí, algo pasó con un chico
de la facultad. Pero fue una vez nada mas, antes de conocerte. Fue en época de finales, mil doscientos
años antes de conocerte, amor, de verdad. Preparábamos el final de Latinoamericana con Pablo,
y bue, un día nos besamos, pero nada”. "Nada no, se besaron, ¿ahora resulta que un beso es "nada"?, ¡avisá nena!". Así respondió JJ.
Ahí caigo, toco tierra y pienso: error, Paula, grave
error. No hay que contar cosas así, que no significan nada para una pero para
él son terribles. Culquier cosita puede potenciar ese relato y algún día te va a cobrar ese beso inocente entre universitarios.
JJ nunca se acuerda de nada pero de que “besé a Pablo” mil años antes de conocerlo, de eso si se
acuerda.
Pero ojo, hay algo peor que contar este tipo de “cositas” sin importancia y es contarlas minizadas o muy reducidas, como hice yo. En realidad si, nos besamos con Pablo pero también nos toqueteamos y también terminamos enroscados como locos. Lo conté leve pero fue: cavarme mi propia sepultura, palada tras palada, con cada palabra. Porque JJ nunca se acordaba de mi segundo nombre, pero sí se acordaba que “besé a Pablo”.
Pero ojo, hay algo peor que contar este tipo de “cositas” sin importancia y es contarlas minizadas o muy reducidas, como hice yo. En realidad si, nos besamos con Pablo pero también nos toqueteamos y también terminamos enroscados como locos. Lo conté leve pero fue: cavarme mi propia sepultura, palada tras palada, con cada palabra. Porque JJ nunca se acordaba de mi segundo nombre, pero sí se acordaba que “besé a Pablo”.
Bueno, vuelvo al tema,
estaba contando de RR y como volvía inevitablemente a Francia mucho no me quise
enganchar, aunque insistía en que vaya con él, mínimo a probar, a “ver qué
onda”, yo no me decidía a ir, me parecía muy loco irme a otro país con alguien
que recién conocía – ay, me acuerdo y me quiero morir – Eso sí, menos loco me
pareció seguir jugando a los novios con JJ cuando después de ocho meses sin saber nada de él, de repente inició contacto conmigo. – Si, ya sé lo que estas pensando, yo pienso lo mismo que vos y escucho una voz
finita adentro mío que me dice una y otra vez: “Francia, boluda, Francia, ¿cómo
no te fuiste a Francia?” –
Pasados estos ocho meses
de distancia recibo un mail de JJ, me sorprendió porque en todo ese tiempo no
había sabido nada de él. Eso sí, la estrategia de JJ no llamó mi atención en
absoluto. La verdad que mandarme un mail que “supuestamente” no era para mí
demostró muy poca originalidad, ¡creativos como JJ hay pocos!
Podría haber borrado el
mail e irme a Francia – por dentro escucho de nuevo esa voz finita que me dice
una y otra vez: “Francia, boluda, Francia, ¿cómo no te fuiste a Francia?” –
Pero no, ¿cómo voy a
hacer las cosas bien?, hice lo que no tenía que hacer y contesté el mail de JJ.
Pequeño error que iba a terminar en el
incomprensible: “volvimos”. RR se volvió a Francia, mientras los mails con JJ
iban y venían, acercando más y más el: “volvimos”.
De la etapa “mails”,
pasamos a la etapa “sms” y después llegó el momento del reencuentro. Ocho meses
sin verlo me mataban de intriga, quería saber cómo estaba, si estaba más gordo,
si tenía el pelo como siempre, si se había hecho algún tatoo, esas pelotudeces
que generan intriga solo en chicas pelotudas. Una quiere saber cómo pudo sobrevivir ocho meses sin mi amor, es así.
El reencuentro no fue gran cosa, yo: “tranqui, 120”, todo muy onda “casual”, nos vimos a la tarde, un día de semana, en la esquina de mi casa, donde justo hay un “Havanna”. Quería sumar puntos y pagó él, pero eso no sumó.
El reencuentro no fue gran cosa, yo: “tranqui, 120”, todo muy onda “casual”, nos vimos a la tarde, un día de semana, en la esquina de mi casa, donde justo hay un “Havanna”. Quería sumar puntos y pagó él, pero eso no sumó.
Lo vi lindo, que se yo,
me parecía lindo, me gustaba en ese momento, hoy me quiero morir pero todos
seriamos Gardel si hoy tenemos el diario de mañana. Hablamos muy
superficialmente y quedamos en volver a hablar. Así fuimos viéndonos una y otra
vez hasta que: “volvimos”. No me
pregunten cómo, pero “volvimos”.
Eso si, paso un avisito parroquial, digamos, (consejos no puedo dar porque no me siento con autoridad como para dar consejos), pero la teoría dice que cuando uno “vuelve” con el ex, no hay
que hablar del entretiempo, no tenés que contar qué hiciste en TU período de
“soltería”. En teoría, de eso no se habla, pero la realidad es otra. La intriga
me mataba y mata a cualquiera, a mi, el querer saber me comía por dentro mal, necesitaba saber qué había hecho él en esos ocho
meses, era vital para mi que me lo diga él, aunque seguramente no le iba a creer nada. A JJ le pasaba
lo mismo, se le notaba, se hacía el gil pero quería saber. Además, es imposible evitar hablar
del tema “¿qué hiciste durante tu entretiempo?”. ¡Si queres evitar el tema, olvidate! el tema va a salir
quieras o no, y lo peor que podes hacer es decir que solo saliste con amigas,
eso no te lo cree ni tu vieja. Por eso decidí, muy inteligentemente, comentar, muy al pasar, que salí
un par de veces, solo un par de veces y nada más, con un amigo de mi prima
Nati. Bastó nombrar a mi prima para que JJ transforme su cara y le dé rienda
suelta a su imaginación, pero ese día no dijo nada, se la guardó. JJ algo
contó de su “entretiempo” pero quiso dejar bien en claro que no conoció a nadie
y subido al tren de la reconquista también me dijo que se dió cuenta de todo lo
que me necesitaba. ¡Si!, ocho meses tardó en darse cuenta, bue, no era momento
de peleas, me hice la que me “chupo el dedo” y me compré el buzón llamado: “salí,
pero no conocí a nadie”.
La reaparición de JJ fue más
o menos en el mes de noviembre y en diciembre, JJ pregunta:
-
Gorda, ¿vamos a hacer algo estas vacaciones?
-
Ni idea, no lo pensé todavía.
¡Me quería matar!
Noviembre es una muy mala fecha para arreglitos amorosos, ¡la puta madre! Las vacaciones
ya las tenía completamente arregladas, ya estaban cerradas, estaban pagadas y no
había chances de cambiar nada.
El temita “vacaciones”
volvió a transformarse en un dolor de huevos para mí. Decirle a JJ que ya tenía
todo cerrado era volver a cero otra vez, era para quilombo y recién habíamos
“vuelto”. No habérselo dicho desde un principio lo iba a poner más del orto todavía,
no veía cómo salir airosa de la situación.
Eludí el temita
vacaciones todas las veces que puede, nunca en la vida me hice la boluda
tantas veces con un mismo tema. Lo evité hasta que un día no pude más porque ya
estábamos en enero.
-
Gorda, no te quiero joder más con el tema de las vacaciones pero
en el laburo me están preguntando todo el tiempo cuando me las voy a tomar y no
sé qué decir, ¿qué pasa, Pau?, ¿no tenés guita?
-
Y, no, guita no tengo, nunca tengo.
-
Bueno, no contestes mal, pero por lo menos nos podemos tomar la
misma quincena y estamos juntos, que se yo.
-
Mirá JJ, hay algo que no te dije antes y no te lo dije porque no sé
como decírtelo.
-
¡Uy, la puta madre Paula Jimena por Dios! ¿Qué me vas a decir?
-
Mmmmm, ya arreglé las vacaciones, no te enojes.
-
¡¿Cómo que ya arreglaste?! – ahí ya empieza aponerse caliente, se pasaba la mano por la
cara y tiraba el pelo para atrás. Las manitos no las dejaba quietas y movía la
piernita derecha a una velocidad increíble. Todo indicaba que se estaba
poniendo nervioso –
-
Bueno, JJ, tuvimos ocho meses de “entretiempo”, fue mucho tiempo y
no creí…
-
¿Qué creíste? Hablá, Paula, ¡Ay! la puta madre, no quiero putear
pero decime qué pasa porque me estoy poniendo nervioso de verdad. Hablame de corrido, todo seguidito, SE-GUI-DI-TO,
Paula, ¿entendés? No me hagas más pausas y dejá de decir entretiempo como si te
gustara el futbol, porque a vos el futbol siempre te chupó un huevo y me pone
más loco que uses analogías futboleras cuando sé que no te gusta el futbol.
-
¡Quiero hablar pero me interrumpís, JJ! No flashees cualquiera – muy dulcemente se lo dije –
-
Flasheo porque parece que tiene que ver con el “entretiempo” que
tuvimos y no sé con qué me vas a salir. Explicame ¡ya! cómo es que tenés
arregladas las vacaciones porque esto se va al carajo, nena. ¡Al reverendo
carajo!
-
Pará, no seas exagerado, ya te vas a la mierda hablándome así. Además
no se va al carajo nada, para un poco.
-
A ver, decime, ¿te vas con el forro ese que te presentó la trola
de tu prima? – mirá la
asociación que hizo el pibe, me escupe ahora en la cara, ¿cómo se acordó de
eso? –
-
¡No! No digas pavadas, JJ, él esta en Francia, nada que ver.
-
¿Qué? ¿cómo sabes eso vos? ¿seguís en contacto vos con ese tipo?,
¡Ah! Te lo curtiste, te lo estas curtiendo, ¡que boludo que soy! pero ¡que
boludo soy! – nunca creí que la mente de JJ podría llegar
tan lejos en tan poco tiempo –
-
No, JJ, baja un cambio, por favor. ¡Estas inventando! ¡Estas
hablando al pedo!
-
¿Yo invento, nena? ¿cómo mierda sabes dónde esta ese pelotudo?
Decimeló, ahora, decimeló.
-
¡Ay! Porque vive allá, nada más.
-
Bue, ¿con un Francés saliste? Que tarada sos, nena, lo único que
me faltaba, flor de puto debe ser. Te curtiste un puto Paula.
-
¿Me dejas hablar?
-
Esto se va a la mierda, se va a la mierda, inevitablemente. Te
lo estoy avisando. – ya en
ese momento se levantó de la silla, caminaba y se sentaba, caminaba y se
sentaba, ya estaba muy nervioso, se le notaba –
-
Me voy de vacaciones con Nati, JJ, ese flaco nada que ver.
-
¿Te vas con Nati? Pero me quedo re tranquilo como un boludo acá.
¿Vos me ves tanta cara de boludo? si te vas con Nati queres pija Paula, vos
queres pija. Si es una trola tu prima, ¡vamos, no me lo niegues!
-
Sos un animal, me voy con Nati porque cuando arreglamos las
vacaciones las dos estábamos solas. Por eso arreglemos y pagamos todo el
paquete, dejá de inventar.
-
Paula, ¿qué paquete pagaron?, ¡¿un paquete de pijas pagaron para
las dos?! A ver, ¿a dónde se van las dos carmelitas descalzas? Las dos chicas que
“nada que ver” – cuando decía
“nada que ver” le daba un tonito bulón, como haciéndome burla a mi –
-
Hablame bien, JJ. Porque yo te estoy hablando bien.
-
No te hablo bien nada, pendeja, decime a dónde vas, porque ya me
quedó claro te vas con tu prima porque queres pija, a mi no me jodés.
-
A Brasil nos vamos, ¿qué tiene que ver el lugar?
-
¿A Brasil se van?
-
Si, JJ – ya cansada
de tanta discusión con tono de estar abatida por completo por tanta discusión –
-
¡Vos queres pijas negras, Paula! ¡Pijas negras querés!

