No sé para qué es esto pero postié lo mas me gusta

sábado, 10 de julio de 2010

Al borde del desborde.



Los intentos de arreglo con JJ eran agua corriente. Hasta que uno llega a decir “basta” en una relación intenta hacer que funcione. Todo con el fin de que "la relación", esa especie de ente, funcione. A veces esos intentos sirven y otras veces desgastan, pero no sabes si sirven o desgastan hasta que no probas. Con este diálogo me di cuenta que hacer que “la relación” funcione estaba siendo esfuerzo mío y que del otro lado tenía poca recepción. Esto de darme cuenta de que del otro lado tenía poca recepción lo vi pero hice de cuenta que no vi nada.
Más o menos las cosas fueron así:
-          JJ, mi amor, necesitaría que, por favor, me ayudes con algunas cosas de la casa. No puedo mas, desde que estamos juntos hago el doble de cosas. Plancho doble, lavo doble, cocino doble. De Luna olvidate, gordo, Luna es mía y de ella me encargo yo. *la verdad es que no me alcanzaba el tiempo para cocinar, lavar, planchar, hacer las compras y todo. Él llegaba antes que yo y no era capaz de pelar una papa. Necesitaba que dividiéramos las tareas porque estaba perdiendo a lo pavo*
-          Y, pero yo no se hacer nada de esas cosas que me decís, además, no decías nada de todas las veces cocino yo, gorda.
-          Si, JJ, vos cocinas cuando tenés ganas, pero tenemos que comer todos los días nosotros y vos más que yo. Porque yo me arreglo con cualquier cosa que hay en la heladera, en cambio vos, querés bife con puré, pollo, ensalada, me haces cocinar porque para vos comer panchos no es cena.
-          Bueno, Pau, pero si es por vos me tenes meta panchos y hamburguesa todos los días.
-          Tampoco exageres tanto, JJ, además cuando cocinas armás un despelote tremendo. Jamás le embocas al tamaño del tarro que vas usar para hervir fideos. Te das cuenta cuando ves que no te entran, entonces ahí agarras otra cacerola más grande y así ensucias todo. Mirá JJ, no me hagas acordar cuando hiciste pollo a la sal porque le pusiste tanta sal que se desbordó y se empezó a caer sobre la chapa del horno, ¡imposible de despegar esa puta sal!, y no me ayudaste ni un poco a limpiar esa costra que se hizo.
-          ¿No te ayudé?, no tenes cara, Pula Jimena. Compré yo todos los líquidos Mr. Musculo que hay en el Coto para limpiar el horno y decís que no ayudé, ¡la de guita que gasté!
-          JJ, dejá de lamentarte, por favor, porque quiero que tengamos una charla lo más adulta que sea posible.
-          Bueno, a ver, decime, charla adulta.
-          Y, por lo menos cuando tomas Coca Cola no dejes el vaso por ahí, llevalo a la cocina. Llego y la casa esta tapizada de vasos con restos de Coca Cola, ¿no podes rellenarte el mismo vaso que venias usando?, ¿tanto te jode?
-          Sabes, gorda que voy directo a la heladera cuando quiero Coca y no tengo en cuenta si ya tomé. Agarro un vaso y me sirvo Coca. No lo veo tan grave.
-          ¡Uy! Si te olvidas de los vasos que vas usando, estamos más jodidos de lo que pensé, menos mal que vivimos en setenta metros cuadrados.
-          Bueno, ¿tanto drama por eso? Dejá, esta bien, voy a buscar los vasos y voy a usar siempre el mismo, tá bien, ¿más tranquila ahora?, ¡tanto quilombo por un vaso del orto! *se fue al cuarto murmurando por lo bajo*
Meses después, traté de hablar adultamente de nuevo con JJ, lógico que ya tenía menos paciencia que antes  porque los vasos seguían sembrados por todos lados y no contaba mucho con su colaboración para las cosas diarias. No quedaba otra alternativa que volver sobre el tema:
-          Algo tenemos que hacer, JJ. No puedo seguir haciendo todo yo sola. Ni siquiera das vuelta la ropa cuando te la sacas, las medias hechas un bollo, JJ, ¡así no se pueden lavar!
-          Uy, Paula, cuando se te mete algo en la cabeza no te lo saca nadie, la nueva es que yo tengo que colaborar.
-          ¡¿Tan loco te parece lo que te digo, JJ?!  *y si, le parecía muy loco lo que yo decía, bastaba con ir una vez a la casa y ver como lo trataba Porota. El flaco ahí era un rey. Llegaba y se sentaba automáticamente en su computadora, tranqui, ciento veinte. Ahí nomás, al minuto estaba la Poro con un vaso de Coca Cola bien fría que se la dejaba al lado del teclado en una bandejita y con una sonrisa enorme le decía, “¿te hago un sanguchito?” Viendo las cosas desde ese lugar, convivir conmigo era peor que vivir en Camboya, ¡claro que le parecía loco mi pedido de colaboración! Pero yo no tenía tiempo para nada. No sé, la vida de por si es jodida si vos me la jodes más te quiero lejos*
-          Pau, ¿qué querés, decime?, ¿pretendés que de vuelta la ropa?, que la ponga al derecho.
-          Y si, mínimo. *ya estaba por llorar porque notaba que él lo tomaba como un capricho mio y no lo hacía convencido*
-          Bueno, gorda, sin tan importante es para vos, daré vuelta la ropa, a ver si alguna vez dejás de reclamarme cosas, ¿sabes?, tengo los huevos llenos, Pau.
-          Sos un pelotudo malcriado de mierda, ¡andate a cagar!
Después de algunos meses ya casi al borde de desbordarme emocionalmente, vuelvo sobre lo mismo, pero el tono de comunicación ya no era el mismo:
-          Flaco, sos un potus, ¿sabias?, pero lamentablemente necesito que me ayudes con algo.
-          Uy, Paula, ¿y ahora que te pasó?, ¡que torcidita viniste!, ¿qué pasa?, ¿se te sublevaron las telemarketers, que venias tan calentita?
-          No querido, mi trabajo esta perfecto, mi problema es acá, ¿sabes?, estoy hirviendo fideos para que cenemos, limpio un toque el balcón porque Luna hizo pis. Descuelgo la ropa seca y se esta por terminar el programa con una tanda de ropa que hay que colgar, ¡estoy a pleno!, ¿no se te ocurre darme una mano con algo?
-          Aguantá gorda, aguantá dos minutos que veo los goles de Racing y estoy. No te enojes, ¿si?
-          ¿Que estas qué, JJ?, ¿los goles?, ¿hizo goles?, disimulá que todo te chupa un huevo,  JJ.
-          Bueno, nena, ya te ayudo, ¿qué queres que haga?
-          No hay leche para desayunar mañana. Todavía no cerró Disco *el Disco quedaba exactamente enfrente del departamento*
-          ¿Qué?, ¿y yo tengo que ir?
-          No, sabes que pensé en mandar a Luna primero, pero tengo miedo que la caguen con el vuelto, ¿viste?
-          ¡Que graciosa estas! Tinelli, ¿sos “Tinelli” ahora, nena?
-          ¡Ay! JJ, mirá siguí cual potus mirando a Racing. ¡Dejá! Voy yo a comprar la leche para que los dos desayunemos mañana. *mientras agarro la billetera con mucha violencia, me dice con un tono de “estar muy hinchado las pelotas”*
-          ¿Qué?, ¿te enojaste ahora, nena? ¡Sos más rara, Paula!
-          ¿Yo soy la rara ahora?
-          Tanto que colabore, tanto que colabore, ¿por qué no te ponés de novia con uno de la Cruz Roja y me dejas de hinchar las pelotas, nena? *respiré hondo y dejé de discutir porque era para darle un cachetazo en el medio de la cara*

6 comentarios:

  1. Me dijo que es hombre? Y no tiene una hermana? Está segura? Hace unos años creo haber convivido con ella...

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  2. Y...tiene una hermana que estuvo casada un tiempo. Vaya uno a saber...

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  3. Ah nooo! Los goles de Racing, son los goles de Racing!
    Jajaja en ese sentido (futbolero) te podría decir que somos todos iguales. xD (yo hincha de Racing)
    (La primer entrada que leo de tu blog.)
    Reconozco que si fuera vos, lo mandaría a la mierda al toque, y si fuera el, daría un poco mas de bola. Es mas, me da por las bolas la gente tan paja.

    Saludos!

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  4. Pregunto, salio de su casa pa irse a vivir con vos, no?

    Un par de añitos solos a varios hijos unicos nos hizo muy bien...

    Beso

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  5. lo mandaba a cagar de una maneraaa!
    muy bueno, y me hizo acordar a la convivencia ocn mi hermano, solo que como no hay sexo de por medio, y nadie tiene q quedar bien con nadie, suelo decirle algunas cosas mas que potus..
    lo del futbol, se justifica,(el futbol es el futbol) pero estoy segura de que era un pajero y no solo cuando habia goles!

    me diste una impotencia, ojala el flaco lea tu blog, jaja y se de cuenta que era un peelotudo!
    saludos!!

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  6. "-No, sabes que pensé en mandar a Luna primero, pero tengo miedo que la caguen con el vuelto, ¿viste?"

    Genia, barrilete cósmico! Quiero discutir con vos!

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Un Malaprendido de verdad, opina.

Se dice de mí.

Así dicen que soy, parece que soy la malaprendida, la que siempre hace "lo que quiere", la que anda con "mala yunta", la desobediente, la ingobernable, la caprichosa, la contestataria, la oveja negra, la enrosquera y cocorita que se cree muy "viva" pero que en realidad siempre termina perdiendo. Soy la que "siempre dá la nota". En fin, así dicen que soy. Esto quizás sea solo la mirada de algunos. Los que me conocen saben que soy demasiado normal.

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Muy buenos blogs, haceme caso y leelos. No te hagas el malaprendido conmigo