durante dos horas y media.
Grité, salté, canté, salté, me reí, lloré y me volví a reír,
transpiré, transpiré un montón, después me sequé
pero me volví a transpirar.
Me olvidé de todo, pero recordé tanto.
Me desconecté de todo pero me conecté conmigo.
Eso solo lo logra él con su música “molecular” porque
penetra hasta en la fibra más íntima de mi ser.
Evidentemente hay cosas que debo hacer mas seguido. Say no more.


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Un Malaprendido de verdad, opina.