No sé para qué es esto pero postié lo mas me gusta

domingo, 22 de agosto de 2010

¿Vacaciones?, no gracias. Andate vos.




Nada era fácil con JJ y las vacaciones no fueron la excepción. Si bien las vacaciones que pasamos nuestro primer año juntos fueron perfectas (o casi perfectas), con el paso del tiempo hay cosas se fueron tornando un tanto imperfectas, hasta transformarse en algo similar a un  infierno. Creeme que no exagero para nada.
Entre octubre y noviembre nos pusimos a planificar las vacaciones. La realidad es que yo consideraba que lo mejor era no ir de vacaciones, nos habíamos mudado en julio de ese año, yo había comprado la heladera, el sillón, el somier, en fin, fueron muchos gastos para mi bolsillo como para irnos a la costa alquilando y viviendo allá quince días.
La verdad es que la insistencia de JJ pudo más. Mi papá unos meses antes me había regalado un auto chiquito, un Renault 4.
JJ se encaprichó como nadie con ese auto y lo puso "a punto", dentro de sus posibilidades, para poder salir a la ruta.

Las vacaciones las comenzábamos el primero de enero y tanto se cebó con ese auto que se dió cuenta (tarde) que la guita no nos daba para tanto. Para amortizar los gastos JJ no tuvo mejor idea que decirle a su hermana, Lucre, que venga con nosotros con el fin de dividir los gastos de nafta y alquiler principalmente. Pero Lucre no estaba sola, estaba casada con Tito y tenía un bebe de un año, Robertito, si como el padre se llamaba.

Tratá de imaginarte la siguiente imagen, un Renault 4 que es un auto pequeño, bueno, en ese pequeño auto íbamos: JJ, Lucre, Tito, Robertito y yo. Hasta ahí íbamos más o menos bien. Pero JJ omitió un pequeño detalle, la casita reservada en un principio no alcanzaba para tantos asique el veintitrés de diciembre perdimos una parte de la guita de la reserva de esa primer casa para alquilar otra casa más grande, ergo, más cara.
               
                Otra característica de JJ es que omitía ciertos detalles. En realidad no sé si los omitía, los olvidaba, si me los ocultaba a mí o si lo tenía planeado con anterioridad y conmigo jugaba al “factor sorpresa”. Me presentaba el problema tan sobre la fecha que no había manera de resolverlo y la única alternativa era la que JJ proponía. Bueno, estrategia o no,  la realidad era que la Poro se quedaba sola ya que se iban de vacaciones, en la misma fecha sus dos únicos nietos, JJ y Lucrecia. Dentro de este marco de situación para el veintiocho  de diciembre, día inolvidable para mí ya que por un momento creí que se trataba de una joda del día de los inocentes, JJ me plantea lo siguiente:
-          Gorda, mirá, te quiero decir algo de las vacaciones. Ya sé que el tema “vacaciones” te tiene harta desde hace dos meses pero esto es importante porque se trata de mi abuela, ¿viste?
-          ¿Qué le pasa a la Poro, JJ?
-          No, no le pasa nada, Pau. Pero como mi hermana se viene con nosotros de vacaciones mi abuela quedaría quince días sola y no puede quedarse sola tantos días, me da miedo, mirá si le pasa algo.
-          Pero vos y tu hermana son dos pelotudos JJ, discúlpame que te diga.
-          Ya tenés que insultar, ya tenés que pelear no podes hablarme bien, ¿no?, ¿te cuenta mucho hablarme bien, Paula?
-          ¿Sabes lo que pasa, JJ? Desde octubre estamos con este temita de las vacaciones, viendo si es una casa, si es otra, primero parece que vamos solos, después resulta que no, que viene tu hermana con toda su descendencia. ¿Sabés cómo me tiene este temita, nene? Ya vengo gastando mucha guita en el alquiler de este departamento con todo y la verdad es que creo que lo mejor es no ir a ningún lado y guardar esa guita. Además, ya sabes lo que pienso de ese auto.
-          ¡Uy! ¿Qué te pasa con el auto?
-          Ese auto que me dió mi papá tiene once años JJ y no me digas que el motor es nuevo porque ya lo sé. Pero ese auto es para andar por acá no para ir de Ushuaia a la Quiaca como León Gieco, querido. ¡Es una locura ir en ese auto, con un bebe hasta la costa! ¡Ese auto nos deja parados en cualquier momento! ¡En plena ruta!
-          Cómo te gusta discutir a vos, pero ¿sabes qué? Ese auto tiene todos los papeles al día y también le hice la verificación técnica para poder salir a la ruta Si lo sabes, ¿para qué carajo me decís que el auto no va? ¡El auto esta perfecto, Paula, perfecto!
-          Si, JJ, ya sé que le hiciste la verificación técnica pero también sé que cuando fuiste, volviste re contento porque te atendió un boludo que no se dio cuenta de nada, no se dio cuenta de la mierda que le pusiste a las ruedas. Esos cosos que no sé como carajo se llama.
-          ¿Qué cosos?, ¿los balancines decís?
-          ¡Ay! no sé, cómo se llama. Bueno, no importa qué era. Pero también me acuerdo que la verificación técnica la hiciste en San Antonio de Padua para poder llevar a la madre de tu cuñado que es cana, la llevabas por la dudas, como reaseguro. JJ, sos flor de trucho y salir con ese auto a la ruta es una locura, pero me tenés tan, pero tan cansada que de estas vacaciones ya me quiero volver sin ni siquiera haber ido.
-          ¿Terminaste, Paula?
-          Si, terminé. Ahora ¿me podés decir qué pasa con la Poro, por favor?
-          No se puede quedar sola mi abuela, Paula, mi hermana viene con nosotros. ¡Son quince días mi abuela sola!
-          Y que no venga tu hermana así se queda con tu abuela que es también la abuela de ella.
-          Se nota que no querés que venga mi hermana con nosotros, pero te recuerdo que no llegamos, ni en pedo, con los gastos. Cambiamos a una casita con una  habitación más porque venían mi hermana, Tito y mi sobrino. Además, mi abuela no sale de vacaciones desde que yo tenía diez años, cuando se hizo cargo de Lucre y de mí.
-          ¿Y? ¿entonces JJ? ¿qué querés que hagamos?
-          Y...no sé, pero quizás éstas sean las últimas vacaciones de mi abuela.

Ah, bueno, ante tamaña afirmación no me quedó otra alternativa que decir “bueno, que venga tu abuela también con nosotros”. No pensaba cargar con la culpa de que la señora abandone este mundo sin estas últimas vacaciones porque yo dije, “no, que tu abuela no venga”.
Así las cosas, la Poro vino también. Todos en un Renault 4. Apelo nuevamente a tu imaginación y te invito a que trates ver la siguiente imagen en tu mente: un Renault 4, en ese auto íbamos: JJ, Lucre, Tito, Robertito, la Poro y yo. Seis personas en un auto que es solo para 4.

                El treinta y uno de diciembre armando el bolso, JJ me dice con tonito “cocorito” el tono de su voz transmitía lo siguiente: “¡desubicada!, ¿qué haces?”, ese fue el tomo de voz que utilizó JJ, para decirme ésto:
-          ¡Pará, pará Paula! No podemos llevar mucha ropa, no van a entrar tantas cosas en el auto. Acordate que como va Robertito, hay que llevarle el cochecito, además mi hermana consiguió una carpita para llevar a la playa porque sino el sol cocina al bebe. También hay que llevar una sombrilla y un par de reposeras porque Poro no puede sentarse en la arena, tiene ochenta años.
-          Pero en la costa hace frio a la noche JJ, tengo que llevar un buzo y zapatillas, mínimo, por si llueve. ¡Ah! JJ también hay que llevar toallas y sábanas.
-          No, no, sábanas no llevemos mejor, dormimos así nomas, Paula. ¡Sábanas no!
-          ¡Vos estas completamente desquiciado, flaco! ¿cómo nos vamos a acostar sobre un colchón extraño sin ni siquiera poner una sábana? ¡No sabemos quién durmió ahí antes!
-          ¡Uy, nena! ¡Que fifí que sos! Yo te digo algo, Paula, como le dije a mi hermana, no lleven ropa al pedo porque lo que no entra en el auto lo dejo en Buenos Aires.

Demás esta decir que nunca pasé tanto frio como esas vacaciones y que una vez que llegamos la hermana de JJ se había llevado el placard entero, prácticamente. Tanta ropa llevó Lucre que el mismo JJ me dijo: “Tenés razón Pau, mi hermana se fue al carajo con toda la ropa que trajo”. Bueno, una para mí, ¡gracias!, pensé en ese momento.

Llegó la madrugada del primero de enero y todo estaba listo para cargar en auto. La logística era así: JJ iba a su casa en zona oeste, buscaba a su hermana, a su cuñado, a su sobrino y a su abuela. Después venía para el departamento, cargábamos lo nuestro y de ahí salíamos hacia la costa. Llega JJ al departamento, agarra su bolso y el mío, yo agarro a Luna, un huesito de ella y una mantita que usa siempre para dormir. JJ me mira con cara de asesino serial y me dice:

-          ¡Olvidate Paula! la perra no entra en el auto ya somos muchos.
-          ¿Cómo? ¿podes repetir eso otra vez, por favor, JJ?
-          Pau, amor, no es que yo sea malo, pero ya somos muchos, el auto no da más, esta hasta las pelotas, ¿no sabés? ¡No entra nada más!
-          ¿Qué pensaste? ¿qué Luna se va a quedar quince días acá sola?
-          No sé, Paula, es tu perra. No pensé nada, que se yo. Pensé que la llevabas de tu vieja, ni idea.
-          ¿A ver si entiendo?, va toda tu familia en MI auto y yo no puedo llevar a mi perra que solo pesa cinco kilos nada más. ¿Por qué te crees que te dije alquilá casita con patio? Aunque sea un patio chiquito, pero que tenga patio.
-          Por la parrilla, Paula, ¿no querías patio con parrilla?
-          Nunca dije parrilla JJ. ¡Me chupa un huevo la parrilla! ¡La parrilla me da igual! Dije patio y era por Luna que te dije “alquilá con patio”.
-          Paula, sordo no soy, dijiste patio con parrilla.
-          Mirá JJ, Luna viene de vacaciones con nosotros o nos quedamos las dos acá en Buenos Aires y te vas vos. Es más, andate vos JJ, para mí es mejor porque ahorro guita.
-          ¡Sos divina para arruinar todo, Paula!, eso es lo mejor que sabés hacer, ¡gracias, che!

11 comentarios:

  1. evidentemente tenias motivos para putearlo. una vez reconocido quien es el desubicado aca, te hago un comentario


    existiría un tipo de mujer, hipotéticamente hablando, que deja que el otro resuelva todo, y después pasa factura porque lo hizo mal. Esta mujer suele guardarse las disconformidades cuando todavía no son hechos para tener bombas incendiarias que arrojar en una eventual discusión posterior.

    claro que vos no sos de ese tipo, sin dudarlo

    Para que no te organicen la vida, lo mejor es organizartela vos antes.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Paula: no me decido sobre si tu ex era un reverendo pelotudo o un hijo de puta de verdad.

    Que las anécdotas de este blog sirvan para que la gente no se coma cualquiera solo por estar en pareja.

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  4. No me alcanzan los caracteres para reirme, y para despotricar de la indignación. FLOR DE PELOTUDO!
    Estas cosas me hacen ver que mi relación al fin y al cabo no era tan mala... Así como siempre hay alguien mejor que mi ex, esto me confirma que SIEMPRE hay alguien peor.
    FLOR de pelotudo.

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  5. Comfirmado: la realidad supera la ficción...

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  6. Me irrité por vos mientras lo iba leyendo y cuando terminé sentía que fue a mi a la que JJ le cagó las vacaciones...

    Pasate por el mío: shesays-so

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  7. Que horror! El que no lo hayas matado habla bien de vos!

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  8. que gran BOLUDO! por lo menos las cosas que te hizo ese pelotudo sirven para que los demas nos divirtamos!!!

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  9. no la puedo creer, estaba para decirles.. andate solo y sin mi auto... uff espero que nunca me toque uno así...

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  10. si ser tolerante es solo retardar una explosión gigante, mejor desactivarla lo antes posible.

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  11. Jajaja pauu! Genial! Me hubiese encantado una foto del reno 4. Yo fuí una vuelta de capital a La plata en un 147. Eramos 6! Na, incomodisimo. Eso que a la costa faltarían unos... 350Km. jaja.

    Yo me fuí de vacaciones con mi novia cuando recién cumplíamos 3 meses. (tengo 19 y ella ahora 22) 3 días con sus viejos + 2 hnos, y un amigo, y otros 5 días nosotros solos. (garpado todo por mi obviamente). La pasamos genial. Lastima que no estamos juntos ya. Pero esos recuerdos quedarán grabados por siempre en nuestras retinas. :)

    PD: Cada vez me deja más impresionado el sujeto este: "JJ". Tan boludo no puede ser, DIOOOSSS!!!

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Un Malaprendido de verdad, opina.

Se dice de mí.

Así dicen que soy, parece que soy la malaprendida, la que siempre hace "lo que quiere", la que anda con "mala yunta", la desobediente, la ingobernable, la caprichosa, la contestataria, la oveja negra, la enrosquera y cocorita que se cree muy "viva" pero que en realidad siempre termina perdiendo. Soy la que "siempre dá la nota". En fin, así dicen que soy. Esto quizás sea solo la mirada de algunos. Los que me conocen saben que soy demasiado normal.

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Muy buenos blogs, haceme caso y leelos. No te hagas el malaprendido conmigo