No sé para qué es esto pero postié lo mas me gusta

domingo, 22 de abril de 2012

Así fue el arranque.

Había empezado un trabajo nuevo y me asignaron supervisora de call center, entre nos ¡una reverenda cagada!, lógicamente eso de mandonear a la gente y presionarla para que venda conmigo no iba y mucho no me gustaba la idea, pero era la única manera de que la empresa me conservara porque esto pasó en el 2001 y el trabajo no abundaba para nada.

Como hacen en muchas empresas, me asignaron un plan de capacitación que incluía recorrer varios sectores para conocer el funcionamiento de la empresa en general.
Mi primer lunes como supervisora, me tocó conocer cómo funcionaba el circuito de pagos a domicilio. La verdad, ¡un torro como pocos! Creo que si veo Titanic dos veces seguidas sin pausa, me duermo menos de lo que me dormí con la explicación del circuito de cobranzas esa mañana.

Desde muy temprano, muy temprano son las ocho de la mañana en la empresa, ¡ese horario es una locura para mi biorritmo! Bue, ese lunes el encargado de la facturación domiciliaria, Félix, me explicó muy detalladamente cómo funcionaba su sector. Supongo que él realmente creía que tenía un laburo fascinante porque le ponía una garra a la explicación que me daba, que era una verdadera lástima que invirtiera tanto desgaste en explicarme eso a mí. Mientras yo escuchaba y anotaba haciendo el acting de, “tengo un interés de la re ostia”, miré por un segundo la oficina de al lado y hubo algo que me llamó poderosamente la atención. No era el circuito de pagos precisamente, claro que no.
Miro de nuevo esa oficina, que estaba toda vidriada, tipo pecera y me tildé un toque, segundos nada más. Miré y volví a mirar. Cada tanto, también, miraba a Félix asintiendo con la cabeza a todo lo que me decía, que, a decir verdad me chupaba un huevo. Pero cada tanto, de nuevo, revoleaba los ojitos tratando de volver a ver lo que ya había visto, y me había llamado la atención. Se me colgaba la mirada hasta que lo encontraba y lo podía seguir mirando todo el día. En un punto nunca dejé de mirar porque nunca lo perdí de mi campo visual. Si bien mis ojos siempre apuntaban al torro de Félix. Cada tanto, una y otra vez, buscaba con la mirada, onda mira laser, lo detectaba, lo seguía mirando y tuc, ojitos a Félix que no paraba de hablar.
Hasta que en un momento no aguanté más y le pregunté a Félix con mi mejor, tono de minitha bien boluda, “Ay, decime, ¿te puedo preguntar una cosa, Félix?” 
-Si, si, obvio *me contestó convencido que mi pregunta se refería a algún punto de su ardua explicación*
-¿De qué es esa oficina que esta acá al lado? ¿qué hacen esos dos chicos que están ahí? 
-Ah, ¿eso querés saber? *me mira con cara de decepción, mientras le hago un “si” gestual con la cabeza, le regalo una de mis mejores sonrisas junto a un tintineo de ojos como bonus track, a ver si de una vez por todas me sacaba la intriga que me estaba comiendo la cabeza hacía más de una hora*
-Son los dos diseñadores gráficos que tenemos. Ellos hacen los folletos, los calcos con el logo, creo que también están armando la pagina web, esas cosas, ¿viste? Iban a depender del Departamento de Marketing pero como eso se frenó así que siguen dependiendo del sector comercial. *abro los ojos bien grandes, pero bien, bien grandes y comento casi con el mismo tono de minita que usé antes, pero esta vez el tono era de minita más boluda que el que usé en la pregunta anterior*
-¡Ah! Iban a depender de mí, entonces. *mi cara lo decía todo, me faltaba la servilleta hecha un nudito en el cuello, el cuchillo y el tenedor uno en cada mano como “el Coyote” cuando piensa en comerse al Correcaminos*
-Es verdad, ¡vos ibas a ser la jefa! ¡Mirá que loco!, ¿y como se llaman los chicos? *antes de terminar la frase pensé, ¡que desubicada, Paula Jimena!, ¡completamente desubicada esa pregunta, estúpida!, ¿por qué la hiciste?, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?, ¡que tarde me di cuenta, la puta madre!*
-Epa, cuánto interés tenés. *me dijo Félix haciéndose el pícaro, pero de pícaro no tenía nada porque por pelotuda me faltaba un cartel luminoso con un, “¡me encanta, me encanta ese tipo de ahí!”*
-Epa es un helado, lo mío es curiosidad. *como para correrlo de tema le mandé un pésimo chiste, pero cuando termino de decir curiosidad uno de los dos flacos que estaba en esa oficina sale y se acerca, con cara de preocupado, directamente hacia donde estábamos Félix y yo. Mi cara se transformó en un segundo nada más. Mentalmente me empecé a auto flagelar, repitiéndome, ¿por qué no te quedás tranquila Paula Jimena y escuchas al pelotudo este que te explica el pelotazo de cómo se cobra?, ¿no te das cuenta boluda que es algo que seguramente vas a necesitar saber?, ¿para qué pasar por este evitable momento de estrés que te generaste vos sola, pavota?*
-Mirá, justo. Él es JJ, JJ ella es Paula, una nueva supervisora del call center. 
-Hola, ¿todo bien? *se lo dije con una sonrisa plena* 
-Hola, ¿qué tal?, bienvenida. *bien seca fue la respuesta de JJ*

Todo lo que dijo JJ, lo dijo con cara de orto. El “¿todo bien?” que le pregunté, jamás me lo respondió pero igual me encantó. Lo ví atractivo, serio, con cara de macho, ¡me mató! ¡quedé boludísima! *escribo esto y no puedo creer que JJ en un momento me gustó, ¡por dio!*
              
La cobranza no me importaba en absoluto y después de ver a JJ me chupaba más un huevo, sólo lo miraba a JJ con la mejor carpa posible. JJ seguía con una cara de estar preocupadísimo yendo de un escritorio a otro revisando cajón por cajón. Súper inquieto abría, cerraba y revolvía todos los cajones que encontraba a su paso, de última, ya lo hacía casi con violencia. Desde temprano el pibe estaba así, recorriendo todo, buscando algo, no sé qué pero parecía estar al límite de la desesperación. Otra vez no soporte más y lo interrumpí a Félix para preguntarle otra cosa que nada tenía que ver con su explicación de la cobranza domiciliaria.
-Che, Félix, ¿qué le pasa que esta así revisando todo? *le señalo a JJ*
-Ni idea, pero pará que le pregunto.
-¡Che, JJ!, ¿qué perdiste que andas revolviendo todo, boludo? *le pregunta, Félix. Mientras Félix preguntaba yo pensaba que JJ seguramente buscaba algún original, un diseño, no sé, pero para mi buscaba algo importantísimo, porque su cara era de estar realmente hasta los huevos si no lo encontraba. Ya me daban ganas a mi de decirle, “flaco, qué te pasa, decime por dios que te ayudo a buscar”* 
-Yerba, boludo, ¿qué voy a buscar un lunes a esta hora?, yerba para el mate, ¿puede ser que no haya?, si teníamos un paquete entero el viernes, ¿cómo puede ser que no haya nada ahora?, ¿hace dos horas que estoy buscando yerba, man?

Bueno, no estaba concentrado en el trabajo, buscaba yerba y pelotudeaba a la vista de todos, pero cuando te gusta un tipo no ves nada, o sólo ves lo que querés ver.
Como viste otra cosa, pasados algunos años puede ser que te des cuenta que lo que querías era no estar sola. Si tardas cuatro años en darte cuenta que lo que viste no es lo que en realidad era el resultado puede se explosivo *además de doloroso, ¿no?*

Evidentemente mi cara me delató ese día y los posteriores también. Félix rápidamente se dió cuenta que JJ me gustaba y tomó una actitud “casamentera”. ¿Por qué será?, es mucha la gente a la que le encanta armar parejas, ¡que hobby de mierda, che!, ¡por qué no se arman un buen faso y se dejan de cagarle la vida a la gente armando parejitas!

Al mes de esto, más o menos,  salí con JJ por primera vez y la verdad es que un poco me aburrí, bueno, no. Me aburrí mucho, lo admito ahora, pero en su momento lo negué rotundamente. Habló solo prácticamente, habló mucho de un solo tema: Racing Clú de Avellaneda, hacía poco habían salido campeones después de treinta y pico de años de no poder ganar un campeonato y justifiqué con eso mi aburrimiento *ay, ¡si! Me quiero cagar a patadas yo misma, lo sé*. Lo que aprendí de Racing esa noche no lo sé de River, que desde que nací en mi familia sólo se habla de River Plei, ¡por dio! Lo que es el amor, bueno no, mejor dicho, ¡lo que es el “falso” amor!
Esa noche no me preguntó mucho sobre mí, sobre mis cosas, mi vida, como que no se interesó demasiado. Claro, solo habló de Racing, pero en fin, eso a mí, en ese momento no me importó, no le di importancia y era la primera cita. 
Tampoco me importaron muchas otras cosas, que pasado un tiempo empecé a detestar.

La convivencia llegó a los poco meses, en realidad se fue dando, fue fluyendo casi naturalmente. Cada vez más seguido se quedaba a dormir conmigo, en el departamento de Caballito, como trabajábamos juntos, íbamos juntos al trabajo, a veces volvíamos juntos también, ¡un pegoteo que me acuerdo y me relaja el estómago! Los días que yo cursaba en la facultad y llegaba tarde, él se encargaba de la cena y hasta me iba a buscar a la parada del colectivo con Luna, cosas me le duraron lo que le duró el amor, si algo de amor hubo, ¿no?

La verdad es que no sé como empiezan las convivencias, no sé si empiezan bien y los roces vienen con el tiempo, o si los roces son primero porque uno no se conoce con el otro hasta que logran que esté todo bien. Honestamente no sé. En  mi caso, los roces no tardaron en llegar, la cagada fue que no los quise ver. Eso si, al tiempo, los roces ya se parecían más a una batalla de medioevo que a una pareja que *supuestamente* se ama.

Bueno, en un punto, si hubiese visto las cosas a tiempo y hubiera manejado todo de una forma más adulta, no tendría blog, ¿no?





















9 comentarios:

  1. Volviste Pau! Genial nena! Como siempre, genial.

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  2. Me encanta leerla Paula!
    Emplea tantos matices que por momentos la escritura se transforma en imágenes para provecho del lector.

    Le deseo lo mejor !!

    Adal

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  3. Hay un velo que cubre las escenas a las que deseamos darle un matiz especial. Ese velo cae un día. Cuando eso sucede (e indefectiblemente, más tarde o más temprano sucederá) caemos en la cuenta de que esos personajes maravillosos son sólo actores con miedos e inseguridades como cualquier hijo de vecino y lo más saludable: los príncipes azules desaparecen al igual que los imponentes caballo blanco. Un momento como ése en nuestras vidas, por más insoportablemente decepcionante que parezca... es saludable. Hay para quienes -cuando el velo se cae- están tan heridos/as y enfermos/as que ya no quedan casi posibilidades de levantar nuevos velos. Porque es lo que suele suceder. Levantamos o "se levantan" nuevos velos. Y todo vuelve a comenzar. La eterna disyuntiva de la pastilla roja o la pastilla azul (de Matrix) En fin amiga, como dice Charly "todo se construye y se destruye tan rápidamente que no puedo dejar de sonreír". Un abrazo y si alguna vez tenés ganas te invito a pasar por http://ellaseva.blogspot.com - No es que sea gran cosa. Allí quizás encuentres las escenas que cubro con mis propios velos y relatos de cuando alguno de ellos cae… Ah y seguramente alguna que otra pavada más :)

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  4. ¡Gracias Pasajera! Excelente estrofa, de un excelente tema del excelente Charly. Te dejo un abrazo y gracias por la lectura.

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  5. Muy bueno pau, es interesante volver a leerte!, cuando puedas date una vuelta por el blog, beso

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  6. Me gustas, no me mal interpretes,los hombres me gustan mas que el dulce de leche, me gusta leerte, tanto como me gustaban las risotadas del colegio juntas, definitivamente, te admiro nena, y te mando un millon de besos.

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  7. A terapia la del msj anteriorrrr!!!!! "Me gustas.... Pero no me mal interpretes??"" mmmmmm!!!!!! Le baten Brownie, es casi una torta!!!!
    Sorry, me olvidé de lo importante... Porrrr finnn volvieron las historias...!!
    Muy divertido recordar.....
    Abz!!

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  8. Che!!! Hice la secundaria con ella, no es torta! y si es la aceotamos igual, ¡que viva la diversidad!

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  9. Este blog debería llamarse el blog de JJ...seguis teniendo material después de tantos años... con todo el furor mediatico que hay hoy por hoy en cuanto las carta documento... no te da miedo que jj te mande una por difamarlo? jjajajaja
    Me gustaría leer la campana de jj de cada una de las historias... o histerias

    Colo.-

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Un Malaprendido de verdad, opina.

Se dice de mí.

Así dicen que soy, parece que soy la malaprendida, la que siempre hace "lo que quiere", la que anda con "mala yunta", la desobediente, la ingobernable, la caprichosa, la contestataria, la oveja negra, la enrosquera y cocorita que se cree muy "viva" pero que en realidad siempre termina perdiendo. Soy la que "siempre dá la nota". En fin, así dicen que soy. Esto quizás sea solo la mirada de algunos. Los que me conocen saben que soy demasiado normal.

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Muy buenos blogs, haceme caso y leelos. No te hagas el malaprendido conmigo