No sé para qué es esto pero postié lo mas me gusta

lunes, 18 de julio de 2011

Si se acordara de olvidarme.

Si hay algo que me encanta es ir al cine y, estando de novia, ir al cine puede ser algo mas lindo para disfrutar, como que tiene otro sabor. Eso si, siempre que “estar de novia” no implique un novio como JJ.
Con mi prima, Lucía, se nos ocurrió salir de a cuatro, si, queríamos salir con nuestras respectivas parejas. Algo con lo que siempre fantaseábamos desde
chicas. Pero la verdad es que fue un sábado digno de ser olvidado.
-Gordo, no te cuelgues con las compras como siempre, ¿si?, hagamos rápido hoy que a las ocho tendríamos que salir de casa, así no andamos a las corridas. *mientras le hablaba a JJ probaba enérgicamente el cuarto carrito del supermercado Coto, tratando de encontrar un carro que las rueditas no se traben, que no se desvíen y que se deje conducir*
-¡Uhhh! No, me apures, Paula. ¿Qué hay hoy?, ¿te acordás?
-Quedamos en que íbamos al cine con mi prima y José.
-Nena, eso ya sé, me lo dijiste veinte veces. Rompiste tanto las pelotas con lo mismo, toda la semana, que ya sé lo de esta noche, Paula. Sos pesada cuando queres.
-¡Ay! Me haces enervar de una manera inexplicable, JJ. Mirá yo repito y repito veinte veces, veinte cosas distintas y vos no retenés ni una.  *ya me dolía la cabeza, sentía que una procesión me caminaba adentro de la cabeza, porque siempre intentar dialogar con JJ era un quilombo*    
-¡Pero, pero, pero! ¿tan nerviosita te pongo?, ¿tengo ese poder?, ah, no, ¡perdón! todo te pone nerviosa a vos.
-A ver, escuchame JJ, me preguntaste, ¿hoy que hay? y te respondo lo que arreglamos para hacer hoy a la noche, ¿me estas jodiendo?
-Me refería a la promoción de hoy. Además el “arreglamos”. Bue, arreglamos. Ahora resulta que “a-rre-gla-mos”. *mordiéndose el labio de abajo, haciendo todo el acting de estar hinchado las pelotas y hacían sólo dos minutos que habíamos llegado al Coto*  
-Ay, bueno, arreglé yo, ¡pero te avisé! ¡no jodas!
-¿Se puede saber qué haces Paula?
-¡¿Eh?! ¿De qué me hablás JJ?
-Con los carritos, Paula, hace quince minutos que estamos acá parados, ¿qué haces?, ¿control de calidad, nena?
-Mmmmm, si sabés que después, cuando llenamos el carrito, parece que cobra vida, empieza a andar solo, se desbalancea a la mierda y terminamos luchando con el carro de mierda que vos no lo querés llevar. Por eso, como lo termino llevando yo, trato de encontrar el menos torcido, ¿te jode?
-¡Que insoportable, nena! dame ese, ese esta bien, ¡dale! Si lo llevo yo, ¿qué decís?
-Vos lo llevas hasta que te colgás mirando pelotudeces, te tildas con televisores de tres mil pesos, computadoras de un millón de dólares y todo tipo de cosas que no vamos a comprar jamás, y como no me gusta estar mil años acá adentro encerrada, agarro el carro y termino comprando sola.
-Te molesta todo, ¡eh! Ya ni te calentás en disimular.  
-¿Cómo?, ¿tengo que disimular?, ¿con vos?, sos mi novio, ¿cómo voy a disimular con vos?, te tengo que poder decir todo a vos, JJ.
-Y, un mínimo deberías disimular, como para poder convivir, ¿viste?, no sé, digo. Si no te jode.
-Pará, pará, un minuto JJ. Vos estas usando mal una palabra y no estas diciendo lo que queres decir, ¿no?
-A ver, a ver, ella, que leyó treinta y tres mil libros, que tanto sabe de todo. A ver, decime vos, qué es lo que yo quiero decir.
-Para que podamos convivir no tengo que “disimular”, JJ. Tengo que tolerar, aceptar, no sé, muchas cosas más. Pero “disimular” es ocultar, JJ.
-Ah, será por eso que nuestra convivencia es un golazo, ¿no?, ¡flor de pegada la nuestra!

Directamente hago como que no escuché nada y sigo el recorrido en el Coto.
-¿Qué agarrás, JJ?
-Paté, ¿qué tiene?
-¿Qué tiene?, un precio de puta madre, eso tiene.
-Uh, gorda, sacate la gorra dos minutos.
-Hablame bien, JJ, no me hables como le hablas a tus amigos porque no soy “el Mono” ni soy “el Pampa”. ¿Podrás hablarme como lo que soy?, ¡hola! soy tu novia. Tu-no-via.
-Cuando te depilas, ¡jaja!
-Ah, metiste un chiste, ¿qué hago ahora?, ¿me tengo que reir?, ¿qué?, ¿qué cuando me depilo?
-Y, no, dejá, dejá, si para amarga no te gana nadie. ¿No sabés que si te explico el chiste pierde la gracia?
-Primero, para que un chiste tenga gracia el que lo cuenta debe tener gracia, cosa que vos no tenés. Segundo, vos sos el que me pone amarga, JJ y tercero, ese chiste, ese “supuesto” chiste no es que yo no lo entiendo, ¡no lo entiende nadie, Landriscina! *JJ respira hondo y bufa antes de responderme*
-Me empezas a enumerar y me sacás Paula Jimena, me sacás. Sos como dice tu viejo, te pones torcida y no se te puede decir nada, te cerras y no agarras ningún chiste.
-Bue…exagerá cuando quieras, JJ. No entendí tu chiste, che, nada más. ¿Me decís?, ¿me decís, qué “cuando me depilo”?
-¡Puff! Vos decís, no me hables como le hablas a tus amigos, porque no soy “el Mono”, por eso dije: “cuando te depilas”. Cuando te depilas no sos “el Mono”.
-¡Ah! Estas inspirado en piropos, pelotudo.
-Bueno nena, dije que era un chiste y no un piropo, y que si te lo explicaba perdía la gracia.
-Si, igual no perdió la gracia porque nunca la tuvo.
-¡Que tarada que sos nena!
-No nos entendemos nosotros dos, evidentemente, JJ.
-¡Qué novedá! ¿Por qué no me decís algo que no sepa?
-A ver, decime, ¿vivís en Disney World vos?, ¿con cuánta guita te crees que disponemos? 
-Sacá ese paté de, ¡¿de ciervo?, sos un hijo de puta, ¡no podés comer ciervo! ¡que impresión, nene! ¡sacá eso! ¿desde cuándo?, ¿qué te haces? Desde ya te lo digo, eso no se compra. ¡Sacalo del carro! *como veo que no lo saca, amago a sacarlo yo, pero cuando voy a sacar la lata de paté de ciervo, JJ se me adelanta y me la arrebata de las manos*
-¡Bruto! Dame la lata.
-La pago yo, se compra y punto. *me dice con ojos endemoniados*
-No importa quién la paga, no dá comprar eso, ¡damelá! ¡dame esa lata, JJ!
-¡No te la pienso dar! ¡olvidate, nena! Además, no entiendo por qué no querés que la compre.
-Basta, basta, te dije que teníamos que hacer rápido y mirá…estamos perdiendo más tiempo que nunca. ¡Nunca tardamos tanto en este encierro! Parece que me lo haces a propósito. ¡No, no me parece! ¡me lo haces a propósito!
-Bueno, vos podrías dejarte de joder un poco y no ponerte como loca Greenpeace porque compro un paté, ¿cuál es el problema?, ¿me podés decir?
-Es queeee, es de ciervo, JJ, no dá. *vuelve a mirarme pero esta vez con cara de loco, larga una carcajada en mi cara y casi gritando me dice*
-¡Jajaja! ¿Y resulta que el que se cree que esta en Disney World soy yo, Paula? ¡No puedo creer! ¿te da “cosa” que sea un ciervo? ¡Es eso! ¡Jaja! ¡Andá! vas a cumplir treinta años, Paula.
-Yo no dije que me daba pena que sea de ciervo.
-¡Tu cara, Paula, tu cara! Tu cara habla sola, “es Bambi” pensaste, no podemos comernos a Bambi, ¡si! ¡es eso! ¡Jaja!
-¿Por qué no te vas a cagar, JJ? Mirá la hora que es, ya no llegamos al cine, ¡que  forro sos!
-Ay, hagamos de cuenta que este ciervo murió de viejito, que se murió de muerte natural, ¡jaja! Así lo comemos sin remordimientos.
-Boludo dale, apurate. Igual no llegamos, no llegamos.
-Bueno, no llegamos, ¡que drama! llamá a tu prima y decile que no vamos, o que lo dejamos para el próximo sábado, dramática.
-¿Yo la tengo que llamar?, ¿yo?, cuando sos vos al que le encanta perder el tiempo en este Coto de mierda mirando huevadas. No te soporto, JJ, no te soporto más.
-Anda vos al cine, que yo bien tranqui en casa con una cervecita me como a Bambi, a Mickey, a Minnie y a los tres chanchitos ¡Jajaja!

Llegamos a la caja y la cajera pregunta:

-¿Cómo van a pagar? ¿Efectivo o tarjeta? *mientras los productos empezaban a pasar*
-Con débito Galicia *respondemos a dúo, porque teníamos el descuento de ese banco*
-Son setecientos treinta y tres pesos con noventa centavos. *dice la cajera*

Los dos nos miramos como diciendo, “sacá la tarjeta, ¿qué esperas?”. Antes de que yo diga algo, JJ me mira y dice:

-Vos tenés mi tarjeta, gorda. Te di mi billetera para que la lleves en la cartera, como siempre.
-No me la diste, me lo dijiste y yo te dije: “guardala en mi cartera”, ¿vos no la guardaste? *mientras hablo revuelvo súper enérgica toda mi cartera*
-No, no la guardé.
-Ah, entonces no tenemos cómo pagar, ¡divino todo esto! *ya me quería ir como sea, con o sin las cosas, no me importaba nada. El sábado ahí adentro me saca*

La verdad es que se podían sentir como puñaladas las miradas de la cajera y de las mil doscientas personas que estaban atrás nuestro en la cola de Coto. JJ toma valor y le responde a la cajera.

-Nos olvidamos la tarjeta, no podemos llevar nada, disculpá. Tenemos que dejar todo acá. *la cajera bufa, respira profundo y nos dice con una sonrisita socarrona*
-Bueno, espero que no les vuelva a pasar porque retrasaron toda la fila. *sonríe*

JJ se da vuelta con violencia, juro que pensé: “ay, le pega a la piba”. Se acerca a la cajera, apoyando las manos en el borde de la mesada donde estaba todo lo que no habíamos comprado, y le dice:

-No te preocupes linda, la próxima vez a la que me voy a olvidar es a ella.*lo dice con guiñadita de ojo, ¡perdón! Soy la novia, eh, estoy acá, no me fui*
-Que tipo tan boludo sos, JJ, nunca sé qué carajo tenes en esa mente.

En cuanto llegamos a casa, agarro el teléfono y llamo a mi prima.

-Hola, ¿José?, ¿me pasas con Lucía, por favor? *tenía voz llorosa y de cara de orto*
-¿Qué te pasa Jime?, ¿estas llorando?
-Si, pero nada. Pasame con Lu, por favor.
-Bueno, pero, ¿estás bien?
-Si. Pasa que con JJ discutimos en el Coto y no vamos a ir al cine.
-¡Uy, Jime! Ya me imagino cómo le habrás hinchado los huevos a ese pobre flaco, ¡Jajaj!
-Solo te estas riendo José, ¿vos te das cuenta de eso?
-Pará, pará Jime, que ya te paso con tu prima, esta acá. ¡Chau, Jime y no hagas drama por todo!
-Hola Jime, ¿qué pasa?
-Nada, tu marido es un pelotudo, Lucía y al cine no vamos. Chau. *click, corté el teléfono*








Se dice de mí.

Así dicen que soy, parece que soy la malaprendida, la que siempre hace "lo que quiere", la que anda con "mala yunta", la desobediente, la ingobernable, la caprichosa, la contestataria, la oveja negra, la enrosquera y cocorita que se cree muy "viva" pero que en realidad siempre termina perdiendo. Soy la que "siempre dá la nota". En fin, así dicen que soy. Esto quizás sea solo la mirada de algunos. Los que me conocen saben que soy demasiado normal.

Todos los derechos reservados. En caso de reproducción, solicitar autorización y citar la fuente. En ocasiones, este blog recurre a informaciones e imágenes disponibles en internet, si por alguna razón se encontrasen protegidas y deben ser retiradas, escribir al mail de contacto.

Muy buenos blogs, haceme caso y leelos. No te hagas el malaprendido conmigo