No sé para qué es esto pero postié lo mas me gusta

sábado, 19 de junio de 2010

¿Media naranja? yo quiero una entera.



Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en la vida merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de completar lo que nos falta.
Nos hicieron creer en una fórmula llamada “dos en uno”: dos personas pensando igual, actuando igual, que era eso lo que funcionaba. No nos contaron que eso tiene nombre: anulación.
No nos contaron que sólo siendo individuos con personalidad propia, podremos tener una relación saludable. Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de este contrato deben ser reprimidos.
Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados. Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad o a la frustración.
No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, que frustran, que son alienantes, y que en realidad podemos intentar otras alternativas. Propias.
¡Ah!, tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto… cada uno lo va a tener que descubrir solo y habra quien no lo descubrirá nunca.
Pero sólo ahí, cuando estés muy enamorado de vos, vas a poder ser muy feliz y te vas a enamorar de alguien.
Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor… aunque la violencia, se practica a plena luz del día. John Lennon

Si nunca.

Si nunca rompes un racimo de uva en el lagar,
nunca tendrás un vaso de vino sobre tu mesa.
Si nunca te arriesgas a perder,
nunca te das la oportunidad de ganar.
Si nunca afrontas la pena de partir,
nunca conocerás la alegría del regreso.
Si nunca sufres muriéndote en la siembra,
nunca gozarás renacido en la cosecha.
Si nunca te dueles bajo el peso de tu culpa,
nunca saborearás el alivio del perdón.
Si nunca mueles los granos de tu trigo,
nunca conocerás el sabor del pan.
Si nunca afrontas el miedo de dejar de ser como eres,
nunca descubrirás la alegría de ser como puedes ser.
Si nunca estas dispuesto a dejar todo lo que tienes,
nunca sentirás que lo tienes libremente.
Si nunca estas dispuesto a morir por una causa,
nunca sabrás para que vives.
Si nunca encaras tu pena, y dejas de reír para llorar,
nunca conocerás la dicha del que deja de llorar para reír.
Si nunca te arriesgas a cruzar el río,
nunca sabrás lo que te aguarda en la otra orilla...

Deseo.



Te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no guardes rencores.  
Deseo, pues, que no sea así, pero que si es, sepas ser sin desesperar.
Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e inconsecuentes,
sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar.  
Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que, algunas veces, 
te cuestiones tus propias certezas. 
Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo, 
para que no te sientas demasiado seguro.
Te deseo además que seas útil, más no insustituible. 
Y que en los momentos malos, cuando no quede más nada, 
esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie. 
Igualmente, te deseo que seas tolerante; no con los que se equivocan
poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente, 
y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.
Te deseo que siendo joven no madures demasiado de prisa, y que ya maduro,
no insistas en rejuvenecer, y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que fluyan entre nosotros.
Te deseo de paso que seas triste. No todo el año, sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena, que la risa
habitual es sosa y la risa constante es malsana.
Te deseo que descubras, con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo,
que existen, y que te rodean, seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices.
Te deseo que acaricies un gato, alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero
erguir triunfante su canto matinal, porque de esta manera, te sentirás bien por nada. 
Deseo también que plantes una semilla, por más minúscula que sea, y
la acompañes en su crecimiento, para que descubras de cuantas vidas
esta hecho un árbol.
Te deseo, además, que tengas dinero, porque es necesario ser práctico.
Y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a ti y
digas: "Esto es mío", solo para que quede claro quien es el dueño de quien.
Te deseo también que ninguno de tus afectos muera, pero que si muere
alguno, puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.
Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena mujer, y que siendo mujer, tengas un buen hombre,
mañana y al día siguiente, y que cuando estén exhaustos y sonrientes, hablen sobre amor para recomenzar.

Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo más nada que desearte.
 
 
 
 
 
 

Se dice de mí.

Así dicen que soy, parece que soy la malaprendida, la que siempre hace "lo que quiere", la que anda con "mala yunta", la desobediente, la ingobernable, la caprichosa, la contestataria, la oveja negra, la enrosquera y cocorita que se cree muy "viva" pero que en realidad siempre termina perdiendo. Soy la que "siempre dá la nota". En fin, así dicen que soy. Esto quizás sea solo la mirada de algunos. Los que me conocen saben que soy demasiado normal.

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Muy buenos blogs, haceme caso y leelos. No te hagas el malaprendido conmigo